22/09/12

otras imágenes: faye dunaway by jerry schatzberg.


Yo confieso: si me preguntaran quién dirigió El Espantapájaros (Scarecrow, Jerry Schatzberg, 1973), esa suerte de road-movie pseudo-perrofláutica interpretada por Gene Hackman y Al Pacino, y ganadora de la Palma de Oro de Cannes, no sabría responder. Sin embargo, si me preguntaran quién es el autor de las mejores fotografías de Faye Dunaway, no tendría ninguna duda: Jerry Schatzberg. Ahora entiendo muchas cosas. Y es que, Schatzberg, que comenzó publicando sus fotografías en revistas como Vogue, inmortalizaba a sus modelos desde la naturalidad más antinatural y esto, para quien guste de ponerse tras un objetivo, no es nada fácil. 

El curriculum cinematográfico de este director/fotógrafo ha quedado ensombrecido (no sé si injustamente, os pido ayuda al respecto) por sus maravillosas instantáneas de Catherine Denueve, Bob Dylan o Faye Dunaway, por poner sólo tres ejemplos, y también por sus fantásticos reportajes de moda.

Pero, a lo que veníamos. Hoy toca Faye Dunaway by Jerry Schatzberg. Así que, sin más dilación, apretamos al disparador. 















  













17/09/12

las reglas de oro de preston sturges y las noches de eva

Hay quien afirma que Preston Sturges (1898-1958), abrió camino para que guionistas como Billy Wilder o John Huston saltaran a la dirección, hartos de las modificaciones que, por sistema, eran impuestas desde los estudios. Probablemente, esta afirmación es veraz. Sturges de autodespidió de la Paramount para encargarse de sus propios proyectos, y durante la década de los 40 escribió y dirigió un puñado de notables comedias, inauguradas con The Great McGinty (1940), por la que obtiene el Oscar al mejor guión original.




Las películas de Sturges respetan las señas de identidad de la Screwball Comedy, una variante de las comedias de los años 30 y 40 caracterizada por la locura de la historia, los inteligentes diálogos, el ritmo trepidante, la leve crítica hacia las clases altas y, sobre todo, un romance más cercano al surrealismo que a lo ideal, en donde  - he aquí otra seña de identidad - la mujer es quien lleva la voz cantante. Además, el director de Los viajes de Sullivan (Sullivan´s Travels, 1941), tenía sus propias reglas de oro; once máximas a seguir:

1.- Una chica guapa es mejor que una fea.
2.- Una pierna es mejor que un brazo.
3.- Un dormitorio es mejor que un cuarto de estar.
4.- Una llegada es mejor que una partida.
5.- Un nacimiento es mejor que una muerte.
6.- Una persecución es mejor que una charla.
7.- Un perro es mejor que un paisaje.
8.- Un gatito es mejor que un perro.
9.- Un bebé es mejor que un gatito.
10.- Un beso es mejor que un bebé.
11.- Una caída de culo es mejor que todo lo demás. 


Una de las comedias más conocidas de Sturges, Las tres noches de Eva (The Lady Eve, 1941), respeta gran parte de los postulados de la Screwball Comedy. Durante una travesía en trasatlántico, el millonario estudioso de reptiles Charles Pike (Henry Fonda), se enamora de la timadora Jane Harrington (Barbara Stanwyck), quien viaja junto a su padre, un gran embustero interpretado por Charles Coburn. Como era de esperar, la timadora también cae rendida ante la ingenuidad de Pike. Ambos protagonizarán románticos encuentros en la cubierta del barco, en donde, finalmente, se comprometen. Pero, el joven Pike descubre que se halla ante una banda de timadores y, dolido, rompe el compromiso y desaparece. Tiempo después, surge la oportunidad para el reencuentro: un amigo estafador de la familia les comunica la intención de asistir a la mansión Pike, hecho que Jane aprovechará para hacerse pasar por su sobrina británica, Lady Eve Sidwich. El gran parecido de Eve con Jane, desconcierta al joven Charlie. La cena de la confusión está servida...



En Las tres noches de Eva tenemos locura, caídas, clases altas, romance y, a falta de perros o gatitos, una serpiente. Preston Sturges dirige con la misma agilidad con la que se declaman los diálogos, con una dirección económica y eficaz, alejada de grandes pretensiones, pero provista de buenos encuadres y suaves transiciones. Hay momentos verdaderamente brillantes, sobre todo en la segunda parte de la cinta. El (intento de) desayuno del padre de Pike es hilarante, así como la (re)aparición de Eve, con un marcado acento inglés. Stanwyck y Fonda están realmente soberbios, a la par que divertidos, así como todo el elenco de secundarios, excepcionalmente elegidos y dirigidos para aportar más locura a la historia.

Como en toda screwball, aquí también hay mensaje y, sobre todo, ese optimismo que fue tan necesario en las décadas de los 30 y 40 y que, quizás, debiéramos recuperar, aunque a veces resulte misión imposible. Por lo de pronto, una screwball a la semana  no viene mal.  A mayores, son una cantera inagotable de frases maravillosa para conquistar a cualquiera... 

lo que estoy intentando decirte es: no soy un poeta, soy un ofidiólogo


  

09/09/12

prometheus



Aunque no es habitual en mí reseñar estrenos, y, mucho menos, ir al cine a ver películas hiperpublicitadas, este verano hice una excepción y fui a ver Prometheus. Al fin y al cabo, estamos hablando de Ridley Scott...

Como experiencia visual 3D, Prometheus es fantástica. ¡Nada más! Podría dejar aquí la reseña y despedirme tan a gusto, porque, en realidad, no hay mucho más que comentar sobre el esperado regreso de Ridley Scott, pues a mí, yo confieso, me ha dejado bastante indiferente. 

He leído que no es una precuela de Alien, que no debemos compararla con ese molesto octavo pasajero; también he leído lo contrario, que estamos ante el origen de la criatura más terrorífica que nos ha dado el cine espacial. Vista la película (a mí que me perdonen) sólo puedo decir que de Alien tiene mucho y de originalidad poco. 

Comencemos por lo bueno.

Yo confieso: era mi primera experiencia en 3D. Soy de los que opinan que el buen cine no necesita de complementos extra-pantalla, pero.... uno es curioso. Efectivamente, la diferencia es notable, pero no me atrevería a englobarla dentro de lo que yo considero cine. En cualquier caso, lo mejor de la película está, precisamente, ahí, en el 3D, que permite estar (más que ver) en ese planeta al que llegan los protagonistas. Visualmente, Prometheus es potente y efectista, sobre todo en las secuencias de exteriores. Ridley Scott nos ofrece unos bellísimos planos de entornos naturales bastante terrenales y que a mí, en cierta medida, me han recordado a los vistos en El árbol de la vida de Malick. También son destacables todos los artilugios de los que se sirve la tripulación en sus investigaciones, así como una secuencia en la que el robot Fasbbender se convierte en el centro del universo. 

Pero, una película de ciencia-ficción no sólo está hecha de buena fotografía e imaginería futurista. Sin un buen guión, la ficción puede convertirse en fricción para el espectador, que comienza a revolverse en la butaca. Prometheus no tiene nada de original y, lo que es peor, es totalmente previsible. Cuando arranca la película y en los créditos vemos cómo se van formando las letras que titulan el film, recordamos las que Saul Bass diseñara para la primera entrega de Alien. La asociación es inmediata. Después, aunque no quieres creerlo, sabes que el bicho matará a unos, entrará en otros y complicará las cosas a todos. 

En consecuencia, muy bien ejecutada pero poco hecha.

¿Qué pasa con los actores y actrices? Sin tener en cuenta que para mí la mejor interpretación la brinda una especie de serpiente viscosa  y juguetona, Fassbender es, sin duda, el mejor parado de todo el elenco y a pesar de las incoherencias del guión. Con Charlize Theron, yo confieso, me reí, al verla en ese papel de malvada rubia y gélida que no estará en su biografía como una de las mejores interpretaciones. Y el resto del elenco, da color, incluyendo a la protagonista, la sueca Noomi Rapace, protagonista de la saga Millenium y a la que no tenía el gusto de conocer. 

En definitiva, si la verdad está ahí fuera, me quedo con la mentira.