28/03/12

gene tierney, esa mala que el cielo debe juzgar


Yo confieso: si hay algo que vale -para mí- la pena de Leave her to heaven (Que el cielo la juzgue, 1945) de John M.Stahl, es Gene Tierney dando vida (y muerte) a esa mala, mala, malísima con labios rojo technicolor de nombre Ellen Brent.

Gene Tierney podría ser la versión clásica de la Glenn Close de Atracción Fatal, pero más peinada, más vestida y más guapa. Ella, que amanece con su pelo y su maquillaje perfectos, es una de esas malas chic que no se manchan las manos de sangre. Es mala por omisión (cuando deja a su adolescente cuñado ahogarse en el lago de "la otra cara de la luna"), por acción (cuando se arroja por las escaleras para perder al niño que lleva dentro) y por imbecilidad (cuando se auto-envenena para poder ser mala post-morten).

Ninguna actriz ha resistido tan bien una "precipitación" por unas escaleras ¡Qué manera de yacer inconsciente en el suelo, oiga! Ni ninguna actriz se ha vestido ex-profeso para ello (¿estilismos para un aborto? 1,2,3...responda otra vez). Pero se le permite todo.... Ellen Brent (Gene Tierney) es la enferma de amor más peligrosa de la pantalla. Posesiva, celosa, obsesiva, paranoica...Pero también es una de las suicidas más bellas ¿ Acaso no está deslumbrante aun muerta?

Que el cielo la juzgue (desde luego, el título en España es contundente) no tiene muchos más alicientes que Gene, siempre Gene, quizás una de las caras más fotogénicas del cine más dorado. Ahora bien, si queréis disfrutar del exagerado technicolor, los decorados de cartón piedra, un galán insulso y alguna que otra escena de lo más divertida (Gene esparciendo, a lomos de un caballo, las cenizas de su padre como quien está sembrando trigo) no os la podéis perder...

Que el cielo os juzgue!!


23/03/12

¡Quiero vivir!


Mientras me familiarizo con los sonidos ( y silencios) de mi nueva casa, agoto el poco tiempo del que dispongo atendiendo (con resignación) mis compromisos laborales en horario matutino y (con placer) mis compromisos editoriales en horario vespertino. Las cajas repletas de libros y películas siguen esperando a que su dueño se apiade de ellas, al igual que este blog, y el yoga, y la fotografía, y la "decoración", y los amigos....pero lo primero es lo primero y, aunque lo parezca, no todo es tan caótico como se piensa. Yo confieso: a veces me entran unas ganas irresistibles de gritar ¡Quiero Vivir! al más puro estilo Susan Hayward, pero poco a poco, y afortunadamente, ya voy recuperando mis otras vidas.

Carmen Martín Gaite en "Nubosidad Variable" obligaba a sus protagonistas a describir los lugares desde los que escribían sus cartas. Yo me he dotado de un espacio blanco, luminoso e impoluto en el que poder escribir los capítulos de mi colaboración en "Hollywood Revelado" (ya os iremos contando detalles) y las entradas de este blog, pospuestas, por ahora, por "circunstancias extraordinarias de la producción". Así que espero y deseo que no me despidáis ni objetiva ni procedente ni disciplinaria ni improcedentemente porque aquí sigo, leyendo silencioso vuestras crónicas cinéfilas y con muchas palabras en la recámara (valeee... y en la trastienda!!) para volver tan pronto pueda.

Nos vemos pronto, queridos confesos!!




05/03/12

cinema paradiso xxl


Buenas queridos confesos!!

Ays! Sabéis lo que es buscar una casa y mudarse, no? Pues este ha sido el motivo de mi ausencia forzosa. La primera parte, la búsqueda de house que no de home, ya está. Ahora sólo queda la mudanza y habitar ese nuevo espacio ¡Casi nada! Así que no prometo todavía "continuidad", pero sirva este post para quitar las telarañas y compartir, al menos un poco, más cine con vosotr@s.

Cinema Paradiso, película por todos conocida que, yo confieso, me enternece hasta el klinex a pesar de no ser perfecta técnicamente y de tener un guión algo irregular. Pero esa música de Morricone, ese pueblo de postguerra que olvida penurias en el cine, ese niño que se hace grande en blanco y negro ¡¡¡ese final repleto de besos!!!....casi compensan las carencias.

El caso, lo que hoy nos trae aquí, es que existe una "versión del director" que, para mi sorpresa, me ha dejado bastante indiferente. Sentía mucha curiosidad por saber con qué había completado Tornatore una hora más de metraje ¡Ingenuo yo!

La diferencia entre una y otra película es tal que la primera, la versión comercial, por llamarla de alguna manera, narra-como sabéis- la relación que un niño mantiene con el cine y cómo este hecho marca toda su existencia. La segunda, la versión del director, cuenta la búsqueda de una historia de amor adolescente que no pudo ser. Es la misma película, evidentemente, pero el espíritu cambia considerablemente. Cuando Toto llega al pueblo después de tantos años para asistir al entierro de Alfredo busca a Elena y, para asombro de los que habíamos visto decenas de veces la versión que ganó el oscar, la encuentra. Aquí encontramos la mayor parte de la "versión del director", casi todos los minutos extras se centran en esta historia de amor lo que resta protagonismo al cine y su magia.

Yo confieso: siempre suelto una lagrimita con Cinema Paradiso, sin embargo, con la versión del director no ocurrió nada. Es cierto que te ayuda a entender por qué Elena huyó sin dar señales de vida pero ¿interesa? Yo creo que no mucho (o al menos tanto). En cualquier caso, si podéis os animo a verla.

Os sigo leyendo, eh??? Pronto vuelvo a la normalidad que (un secreto) se os echa de menos!!