Reflexiono estos días sobre la violencia en el cine y si ésta puede ser un argumento por derecho propio, un recurso estilístico o ambas cosas. Evidentemente, violencia hay en muchos films, pero mis pensamientos se dirigen hacia aquellas películas en donde la violencia tiene la consideración de personaje. Por ejemplo,
Funny Games (
Michael Haneke,1997) es, evidentemente, una historia sobre la violencia (en realidad, gran parte de la filmografía del director alemán versa sobre esta cuestión).
A History of violence (
David Cronenberg, 2005), como indica el título, también, pero la diferencia entre ambas radica en el detonante: frente a los chicos de Haneke, quienes aparentemente sólo emplean la violencia como un modo (sádico) de experimentación personal, en la historia de Cronenberg la violencia surge de la defensa propia. Sin embargo, a partir de este momento, desde que el primer acto de violencia cometido por Tom Stall (
Viggo Mortensen) le convierte en héroe local, la violencia pasa a ser Violencia, esto es, personaje.
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| Una historia de violencia (David Cronemberg, 2005) |
Yo confieso: la violencia empleada como recurso estilístico me parece un arma de doble filo. En las películas de
Tarantino, por ejemplo, la agresión, la sangre y el dolor, son más una marca de la casa que una necesidad argumental, por ello, que el director se recree en estas escenas no implica la adhesión empática del espectador. Digamos que la violencia en el cine de Tarantino es lo mismo que la cámara al hombro en el de Lars Von Trier: sabemos que tarde o temprano va a aparecer. La primera vez es novedoso; a partir de la segunda, no aporta nada nuevo. Con ello no estamos menospreciando la obra del director de
Pulp Fiction (1994), simplemente afirmamos que en su filmografía hay violencia estetizada pero no Violencia. Aún así, algunas de las secuencias más violentas de
Kill Bill (2003,2004)
son auténticos ejercicios de planificación escénica, perfectos en su ejecución y, al fin y al cabo, entretenidos espectáculos visuales en los que la sangre poco o nada afecta al espectador más sensible.
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| Kill Bill (Tarantino, 2004) |
En Straw Dogs (Perros de Paja) de Sam Peckinpah (1971) hay violencia estetizada pero, sobre todo, Violencia, y ésta se va adueñando de todos los personajes poco a poco, pues es la gran protagonista de la historia. Peckinpah, además, emplea en varias ocasiones la cámara lenta, pero aquí sí se consigue el malestar del espectador (al que le proporciona información que desconoce el protagonista), ya que es sometido a un experimento macabro pero interesante: ¿cómo reacciona el público cuando la Violencia también se adueña de él?. En este sentido, Straw Dogs es una montaña rusa de adhesiones: primero comprendemos a David (Dustin Hoffman); después le juzgamos; más tarde le apoyamos y, finalmente, le acompañamos (mano a mano si pudiéramos) en su cruzada contra los malos.
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| Cartel promocional de Straw Dogs |
Capítulo aparte merecen las filmografías de
Robert Aldrich,
Don Siegel, Sam Fuller o
Nicholas Ray, por citar a alguno de los componentes de la denominada
Generación de la Violencia, ya que en ellas hay violencia, violencia estetizada y Violencia, pero sería necesario profundizar en las razones endógenas y exógenas (y acaso ideológicas) que condujeron a estos realizadores a mostrar los diferentes tipos de violencia desde diferentes puntos de vista. La espinosa cuestión de las "generaciones" nos lleva a preguntarnos por qué
Arthur Penn, por ejemplo, no forma parte de esta "escuela". Recordemos que Penn siempre fue tildado de "violento" y aunque la fama se la llevó Bonnie&Clyde
(1967), puedo asegurar que es otra película suya,
The Missouri Breaks (Missouri, 1976), la más violenta de toda la filmografía. En ella, el psicópata interpretado por
Marlon Brando disfruta planificando las muertes de sus víctimas, tanto como Penn filmándolas. Entonces, ¿la etiqueta "violencia" depende absolutamente de la época en la que se estrena un film?. ¿Tiene el mismo impacto la violencia mostrada en una película de 1967 que la de un film de 1971 u otro del 2003?.
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| Brando en The Missouri Breaks (Arthur Penn, 1976) |
Todo ello me lleva a cuestionarme qué es "violencia fílmica" a día de hoy y, lo más importante, qué justifica su presencia en un film. Yo confieso, creo que nuestras retinas se han acostumbrado a ver todo aquello que hace cinco décadas sería un horror. Ergo, ¿el efecto de la violencia en las películas depende del "bagaje ocular" del espectador?. La práctica totalidad de la violencia que podemos contemplar hoy en día es un recurso estilístico (¿como la acción?), pero, películas que aborden los diferentes tipos de violencia (física, institucional, verbal, etc) desde un punto de vista
genético, hay pocas, ¿o no?.
25 comentarios:
Como bien apuntas en tu última reflexión la violencia hoy en día es un recurso estilístico mas en la mayoría de las películas; apenas hay films en donde se ahonde en las desoladoras causas y/o desastrosas consecuencias de ella, y esas historias son las que a modo de catarsis te pueden llegar a atrapar, escandalizar o empatizar con lo que estás viendo.
Sin duda creo que las grandes "Una historia de violencia" y "Perros de paja" son de este grupo; aunque ultimamente no hay nada más violento que ver las noticias.
Bsotes pacíficos.
Hola deWitt! Reconozco que la Violencia en el cine se me hace prácticamente insoportable, aunque en el caso de Tarantino puedo hacer alguna excepción, pues como bien dices más que Violencia es una seña de identidad del director. La imagen de Kill Bill, cargándose a todos esos orientales llega a provocar hasta una sonrisa. Sin embargo, si que hay otros títulos que me dejan profundamente "tocada", ya que se basan en casos que sabes que son reales y abordan temas como el racismo, la drogadicción, el nazismo,el proxenetismo, los ajuntes de cuentas entre traficantes: todo eso es espeluznante, porque sabes que sucede ,o ha sucedido, diariamente en cualquier lugar del planeta."Perros de paja", es estremecedora, la agresividad humana es lo que más miedo me da, el sentirte amenazado en un ambiente hostil, debe ser una forma de tortura mental que no puedo ni imaginar.También vi una francesa llamada " A l'intérieur", que es una pura salvajada, o "El maquinista" por que dejó una sensación malísima por la sordidez que desprende, o "American History X", que me parece desgarradora,violenta pero paradójicamente también conmovedora por la ignorancia del protagonista al que finalmente deseas dar una oportunidad, aún a sabiendas de su cruel e irracional comportamiento.No me gusta este tipo de cine, prefiero el género de misterio o terror psicológico, porque se que es todo ficción, pero cuando detrás de una historia de este tipo, puede haber una realidad, no lo soporto. Un besazo querido deWitt
Desde luego sabes como invitarnos a la reflexión. De ahí que tu propuesta es sumamente interesante.
Aquello de "violencia gratuita" y violencia justificada. No me gustan las que exhiben la violencia como una ballet aunque resulten divertidas, al menos no si hay sadismo. Pero me estremece conocer historias como la de Cronemberg porque hay mucho dolor detrás de las acciones de ese hombre que intenta cambiar su vida y se enfrenta de nuevo con su pasado. Tambien Dustin Hoffman luchando solo contra ese salvajismo que no puedes entender. bueno entiendes que defiende su hogar y su vida.
Creo que se trivializa muchisimo el dolor y la sangre, se convierte en un pasatiempo y eso no me gusta pero cuando algo me estremece al menos no doy por perdido ese mal rato porque aprendo algo sobre todo sobre mí misma.
Yo no quiero acostumbrarme a la violencia del tipo que sea, quiero seguir diferenciando el lado bueno y el lado salvaje, y no quiero justificarla sobre todo.
Hay excelentes peliculas que nos ayudan a entenderlo, otras simplemente me repugnan.
Sin olvidar que el cine es ficción.
Un monton de besiños, DeWitt.
Muy interesante lo que nos planteas aquí mi amigo DeWitt :)
Es cierto lo que dices, y yo creo también que la violencia dentro de un film para existir debe estar argumentado y no simplemente puesto por "poner" para lograr entretenimiento o rellenar escenas. El caso de Tarantino quizá es diferente en el sentido que su violencia es su sello de garantía y la misma siempre está explicada y su intencionalidad dentro de la película.
Hoy en día hay muchos directores que abusan de la violencia como mero instrumento de seducción hacia las masas, para atraer solamente, y eso me parece detestable, confieso.
Luego nos topamos con obras maestras y de culto donde la violencia está justificada, por citar un par de ejemplos la fantástica Naranja mecánica de Kubric (en el que también creo que aqui la violencia se convirtía en un personaje más), y El club de la pelea, de David Fincher. En ambas cintas hay violencia y ésta consigue comprenderse a la perfeccion y su utilidad.
La violencia que los hermanos Coen nos presentaron en No country for old men también es interesante porque nos la plantean no solo como mero distramento sino como elemento simbólico para explicar el accionar de la sociedad actual.
Y solo para terminar referirme a Una historia violenta, película que me agrada e impacta a grados iguales. Un Cronenberg que siempre da gusto ver.
Abrazos!!!
es cierto que hay un exceso de violencia gratuita para un público comepalomitas, pero la violencia es uno de los grandes temas de la Historia del Cine desde sus orígenes. desde ese primer plano en Asalto y robo al tren que se dispara literalmente a la retina del espectador (de nosotros).
me lo ha pisado Daniel, no sé cómo olvidaste La naranja mecánica, un intento de reflexionar sobre la violencia que los cinéfilos recordamos con devoción.
tb me parece muy pertinente la (re)unión de Sam Peckinpah y Tarantino en el mismo post. de ambos podemos decir que (ab)usan violencia como recurso estético, aunque no estoy seguro si en su caso tenemos que hablar de violencia gratuíta. es posible...
un abrazo.
Yo confieso que la violencia es un recurso al que no hago ascos siempre y cuando esté justificada o sea,como en el caso de Tarantino,casi un signo de identidad acompañada de humor negro,socarrón.A mí,como a Daniel,la primera película que me ha venido a la cabeza al hablar de violencia,ha sido "La naranja mecánica" y ahí por ejemplo,la violencia me parece protagonista,personificada,imprescindible.A nivel nacional,me ha venido a la mente el cine de Alex de la Iglesia en el que a veces,la violencia está presente y también me parece casi un signo identificativo.
Por otro lado,es curioso como a veces el humor y la violencia se rozan y se fusionan,es el caso de "Rec " que con su toque gore,me pareció hasta divertida.
Saludos!
Quise decir "Rec 3",que no sé qué pasó con el 3;)
Anoche mientras revisaba Prometheus de Ridley Scott, hubo una escena que me recordó a otra en la que Romy Schneider moría a manos de un nazi portador de un lanzallamas. Esa escena siempre me produjo rechazo, por ser cruda, desproporcionada e incluso tramposa, no era necesaria tanta crueldad para que pueda identificarme con el protagonista vengador de esa muerte.
Paradójicamente reconozco que me gusta mucho la violencia (estilizada) de los trabajos de Tarantino y de la última oleada de cine coreano que nos llega.
Hace poco pensaba cuando ya estemos acostumbrados a los niveles de violencia actuales, cuál será el próximo paso, y me daba miedo pensar que fuese la violencia con los animales en la ficción, porque esa la tolero muy mal.
Un abrazo!!!
Me interesa esta reflexión que haces, amigo deWitt, sobre "violencia estetizada y Violencia". Además, creo que la distinción está bien hecha.
En términos generales, no me interesa nada de nada el "cine violento porque sí". Sí, sí, ya sé que está ahí fuera. Pero tampoco me interesa el realismo (ni en neorrealismo...).
¿Volvemos a los clásicos? Ellos (los antiguos griegos y romanos, digo) ya hablaban a propósito de la tragedia de lo "obsceno", que significa literalmente "aquello que no debe mostrarse"; "aquello que debe quedar fuera de escena..."
Los grandes directores no muestran el horror. Lo dejan fuera de campo. Hay mil ejemplos al respecto.
Salucines
Ese matiz lo es todo, estoy contigo al ciento por ciento y, evidentemente, me resulta siempre más atractivo cuando la violencia adopta tintes de personalidad-personaje. Con Tarantino, vertidos todos los excesos de sangre industrial, uno le pierde el respeto a esa virulencia desmesurada y acaba acostumbrando las retinas al color rojo carmesí. Una apuesta estética que se aúna con la fuerza del sello personal del autor. Pero Cronenberg y especialmente "Una historia de violencia" o "Promesas del este" infiere a sus personajes una batalla interior que cuando no explota, es un conflicto mayúsculo que te arrastra a los abismos de la tensión y la emoción humana... Pero cuando explota, es implacable... Un besote.
ALFORTE: últimamente (y lamentablemente) todo es violento, lo mires por donde lo mires, lo leas como lo leas...
Biquiños
SqS: recuerdo que American History X también me dejó algo tocado. Hace tiempo que no la veo, pero guardo una fuerte impresión. Las otras que mencionas no las he visto, pero tomamos nota.
A veces pienso que ya nos hemos acostumbrado a ver barbaries y horrores, ya forman parte de nosotros. Sin ir más lejos, ayer en las noticias pusieron las imágenes de un atentado en Siria que eran extremadamente violentas.
En fin...
Biquiños
ABRIL: así es, querida amiga, yo tampoco quiero acostumbrarme a la violencia pero es difícil. Y, a veces, también es difícil olvidar que el cine es ficción, sobre todo para nosotros, adictos al celuloide.
Gracias y biquiños!!
DANIEL: mencionas dos películas, La naranja mecánica y El club de la lucha, que podrían estar perfectamente en mi entrada, pero sabía que alguno de vosotros las sacaría a relucir, jeje! Ambas son grandes películas que invitan a grandes reflexiones, y en ellas, efectivamente, la Violencia es un personaje más.
Gracias y otro abrazo!
SENSES: como apuntas, la violencia existe desde el principio, pero lo que cuestiono es el empleo que se hace de ella en el cine. Es difícil delimitar lo que es violencia gratuita y lo que no (bueno, en muchos casos es facilísimo) en películas donde la Violencia es un personaje más. Uno nunca sabe en dónde está ese límite, imagino que en la necesidad argumental, pero a saber.Sea como sea, si la violencia gusta es porque, nos guste o no, es una especie de espejo. Un horror!
Un abrazo
TROYANA: evidentemente, en La naranja mecánica la Violencia es la gran protagonista, es otra historia de violencia. La combinación con el hunor es peliaguda, pero creo que depende el tono de la película. A veces el humor es capaz de pacificar la escena más violenta.
Gracias y saludos
CINEXIM: lo que apuntas con respecto a la violencia con los animales es curioso porque aún siendo detestable parece que nos hemos acostumbrado a la violencia entre hombres y, sin embargo, cuando vemos un maltrato animal nos horrorizamos. Por eso creo que la costumbre es un arma pdoerosa y, en cierta medida, manipuladora.
Un abrazo
FERNANDO: "Los grandes directores no muestran el horror. Lo dejan fuera de campo". Eso es. A veces el director olvida la inteligencia del espectador, como si éste fuera incapaz de imaginar. En cualquier caso, lo que no se ve, lo que no se muestra, siempre es más aterrador que lo visible.
Salucines
MELVIN: ahí está la diferencia entre la violencia en Cronemberg y Tarantino, por ejemplo. En el primero hay un discurso, una dialéctica entre violencia y personaje, por ello desagrada. En Tarantino, por el contrario y a pesar de las magníficas coreografías, la violencia alcanza categoría de espectáculo y, por lo mismo, no produce el más mínimo efecto en el espectador.
Gracias y un besote.
En el caso de Tarantino, la violencia si es más exagerada pierde cierto impacto. Me divierte la lucha del personaje de Uma Thurman contra los 88 maníacos, pero no soporto la escena de la tortura, con oreja cortada, de Reservoir Dogs. Me irrita especialmente Funny Games y esos corderos pasivos que se someten a una violencia enfermiza.
Es cierto, en Tarantino la violencia es idealización y hay que tomársela como un recurso estético refinado. Yo la veo irreal, aunque, curiosamente, a veces parezca hiperreal. Me la tomo un poco a cachondeo la violencia que retrata Tarantino.
La violencia de Perros de paja es diferente, es más brutal y real, creo yo, y hay una empatía con Hoffman que parte de lo moral, de un apoyo moral. Los malos lo deben pagar, y alguien como Hoffman, que parece un buen chico, no demasiado fuerte y con el que se están pasando haciéndole eso a su esposa, se convierte en una furia justiciera ante la admiración de todos. Increíble el tío, genial la peli de Peckimpah.
La violencia en Siegel es más hollywodiense al viejo estilo derechista que haría un John Ford, con las diferencias en cuanto a modernidad propias de la época, es una violencia a lo artistiña de toda la vida, como en Harry el sucio. Y la de Arthur Penn depende, va desde la contención de El zurdo, hasta lo más explícito y salvaje de La jauría humana en esa paliza que le dan a Brando; en lo demás sigue con esa violencia contenida, en este caso social.
Un abrazo, deWitt. Felices fiestas. Gran post, amigo.
No puedo evitar pensar en la masacre en esa escuela americana. Del cine la violencia saltó a los juegos que en su mayoría consisten en matar a unos u otros.
Yo creo que cuando la violencia en cualquiera de sus expresiones es el tema de una película podemos sacar conclusiones útiles. Lo realmente dañino es esa violencia como recurso estético que la banaliza y le resta importancia, la justifica de alguna manera.
Interesantísima entrada.
Un abrazo
PEPE: has puesto un claro ejemplo de lo que puede ser excesivo. Tarantino unas veces acierta y otras falla, pero ese es el riesgo, creo yo, de moverse siempre por la frontera entre lo "justificado" y lo "gratuito". En cualquier caso, como siempre, depende del aguante del espectador. La escena de la oreja, como bien dices es insoportable.
Gracias y un saludo
JAVIER: gran debate el que abres pues ¿no estamos hablando en todos los casos de violencia?. Creo que el modo de servirla es lo que varía nuestros gustos y, nuevamente, estamos ante una cuestión subjetiva. Lo objetivo es que más o menos "bonita", más o menos estetizada, es violencia y, a veces, no está justificada argumentalmente . En cualquier caso, el tema da para mucho...
Gracias amigo y te deseo a ti también unas felices fiestas! Un abrazo.
UNO: en general, hoy en día, la violencia está super banalizada. Nos hemos acostumbrado a verla, a convivir con ella (no sólo en el cine)y ya no nos produce el más mínimo impacto. Un horror, al fin y al cabo...
Gracias y otro abrazo.
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