Dedicado a Borgo
El cadáver está depositado en la morgue del hospital metodista de Houston, Texas, a la espera de identificación. El FBI ha mostrado un extraño interés en certificar la identidad de este varón de unos setenta años, cuidado corte de pelo, uñas largas, hematomas en los antebrazos y claros indicios de desnutrición.
Días antes, en la oficina de emigración del aeropuerto de Acapulco, ha quedado registrado con fecha siete de abril, cómo el difunto, acompañado por tres personas de su servicio personal, embarcó en un avión privado con destino a Houston. Sin embargo, el dueño de una funeraria de la ciudad mexicana, asegura que el cinco de abril fue requerido por el Acapulco Princess para trasladar un cadáver desde el hotel al aeropuerto. Al parecer, el difunto todavía yacía sobre una camilla parapetada con un sistema de oxigenación.
Vayamos al cementerio de Glenwood (Houston), y leamos las fechas grabadas en el gran panteón:
24-12-1905 - 05/04/1976
Si la muerte se produjo el cinco de abril, ¿cómo es posible que el día siete tomara un avión?
Los últimos años del finado habían estado protagonizados por una enfermiza reclusión. Desde que tomara la decisión de vivir en hoteles para no pagar a hacienda el impuesto de residencia, él y un séquito de fieles mormones, peregrinaban por diferentes estados y continentes, como si de una tribu de neonómadas se tratara. En una o dos plantas, establecían el campamento durante meses, y bajo unas estrictas y precisas órdenes, el misterioso huésped era custodiado por los mormones, quienes, solíticos, atendían los extraños reclamos del amo e impedían el acceso a cualquier empleado del hotel. Al igual que su madre, el ahora difunto padecía misofobia. Para evitar cualquier tipo de contaminación, la única comida que hacía al día era entregada en bolsas plásticas. Frecuentemente, el menú incluía guisantes, para los cuales había creado un artilugio que permitía seleccionar solamente aquellos que tenían el mismo diámetro. El resto del día, permanecía postrado en la cama bajo los efectos de la codeína, tratando de calmar el fuerte trastorno obsesivo compulsivo que lo consumía
La gran fortuna que había amasado el difunto, no sólo es un suculento aliciente para la troupe de mormones que lo atendían, sino también para los parientes, quienes surgidos de la nada, reclaman el cadáver para darle cristiana sepultura. Pero, antes el FBI debe comprobar la identidad, certificar que los restos mortales depositados en el hospital pertenecen a quien pertenecen. Me temo que nunca sabremos con certeza la fecha exacta del óbito. Lo que sí sabemos es el nombre del misófobo, quién fue y en qué se convirtió.
Howard Hughes.
D.E.P.



8 comentarios:
Tremendo, tremendo, tremendo... pero al mismo tiempo fascinante, tomo notas para mí retiro...
Hola deWitt!¿Esto es cierto? yo sabía, porque Borgo lo relató en una entrada, que tenía fobia a los gérmenes, pero esto que cuentas, más se aproxima a la locura que a una fobia en sí.Todo parece muy misterioso, y da la sensación de que la gente que lo rodeaba aumentaba, más que suavizaba, la fobia del difunto, evidentemente por razones monetarias. Muy interesante el post. Un beso.
No conocía nada sobre al persona de Hughes hasta 'El aviador', que pretendía ser una biografía. No sé lo que habrá de cierto o no en esa película pero esto que comentas también nos lo muestran en la película donde Hughes viene retratado como una persona excéntrica y/o enferma.
Saludos.
Vaya historia, deWitt, no tenía ni idea, sabía de su excentricidad pero ahí me había quedado...
Buena crónica, amigo deWitt, buena de verdad. De un personaje que siempre me ha fascinado, un orfebre de los sueños, un gran emprendedor y un hombre de acción. ¿Estaba majara? Pues sí, bastante. Como tal vez todos los genios.
Por cierto, a mí me gusta mucho "El aviador", dirigida por Scorsese. Pero, mucho, mucho. Y fíjate que no soy un entusiasta de este director. Ni del actor Di Caprio. Pero las cosas... como son.
Salucines
genial. me estoy acordando de dicaprio ¿no lo hizo mal, no? anyway, todos a la caza de la fortuna, como buitres, como los padres de la hija de anna nicole smith!
Primero de todo: muchísimas gracias, deWitt por dedicarme esta estupenda entrada. A Hughes el misterio y la leyenda lo acompañaron hasta la mismísima fecha de su muerte. Su cadaver tenía el pelo enmarañado, uñas larguísimas y desnutriciónm a causa de su dieta de guisantes y té frío. Ese séquito de mormones debía ser algo muy inquietanto. Hay un libro muy interesante: "Yo cazaba moscas para Howard Hughes" de Ron Kistler, un empleado de Hughes.
Magnífica entrada. Saludos. Borgo.
sabía algunas de las excentricidades del señor Hugues. los ricos también lloran y se mueren. guapito... mucho más que el soso de Leonardo di Caprio.
otro estupendo post para cinéfilos cotillas.
un abrazo.
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