
Vengaaaaa!!! Vaaaaa!!! Confesad, queridísimos pecadores, que os gusta más una trastienda que a Hitchcock una rubia - yo soy el primero que entona el mea culpa, eh? - y que a veces nos gusta más bucear en el Hollywood de las apariencias y las falsas morales que en el de las deslumbrantes alfombras rojas. Así que decoramos el confesionario en tonos amarillos y pasamos a desmenuzar con todo lujo de detalles (verdaderos o falsos ¿acaso importa?) una de esas historias que no salen en ese gran pozo de sabiduría llamado wikipedia y a la espera de que alguno de vosotros me ayude a completar o complementar esta gran vida ejemplar.
La niña, hoy difunta, nació con el nombre de Gretchen Young pero sus ¿amigos? íntimos sólian llamarla "Gretch, the Wretch", que en el cristiano de toda la vida viene a ser "Gretch, la miserable". Pero no quedó ahí la cosa. "La manipuladora", "La hermosa carcelera de Hollywood", "La mariposa de acero", "Alondra con espinazo de hierro" y, ya talludita, cuando se reinventó, "Sor Atila" o " Santa Loretta", fueron algunos de los cariñosos apodos con los que era conocida nuestra pecadora de hoy. Porque sí, mentes calenturientas, Loretta Young pecó, vaya si pecó, pero encontró la auto-redención (imagino que a base de repetirse una y otra vez aquello de "quien esté libre de culpa que tire la primera piedra") y hoy debe estar sentada a la derecha del Padre usurpándole el puesto al Mismísimo.
Como muy bien sabeis, en toda crónica amarilla que se precie, es necesaria una ingeniosa frase de Joan Crawford para darle más color al asunto. Aquí también la tenemos ¡cómo no! y sin más demora la reproducimos para ubicar al respetable en la historia. Asistía Joan Crawford a una de esas fiestas de postureos, chismes y vanidades cuando el maestro de ceremonias le ofreció una posadera en donde descansar el visón. La Crawford y su causticidad respondieron: "!Ahí no! Acaba de sentarse Loretta Young y ha dejado la señal de la cruz en el asiento".
Pero comencemos por el principio.
Loretta Young llega a Hollywoodland con tres añitos, acompañada de sus hermanas y su recién divorciada madre. Aunque de pequeña intervino en varias películas (entre ellas en una del mismísimo Valentino) su carrera infantil se detiene cuando su madre la interna en el Convento Ramona para recibir una educación como Dios manda. Nada más salir vuelve a la carga hasta que obtiene su primer papel de importancia en 1928 junto a Lon Chaney en "Ríe payaso, ríe". Algo vamos a reconocerle a Santa Loretta: superó con éxito la prueba del sonoro y salió despegada hacia el estrellato en su primera etapa, esa etapa en la que un crítico del New York Times dijo: " Sea lo que sea lo que jamás tuvo esta actríz aún está lejos de tenerlo" ¿ Y qué tenía Loretta Young? Pues principalmente unos grandes pómulos bajo unos grandes ojos y un gran, grandísimo, mal gusto para vestir. Su cuerpo, normalito, tirando a flojo para los cánones imperantes en la industria de la época, por lo que a veces era necesario "manipularlo" para sacarle el máximo partido ante las cámaras.
Con 17 años, en 1930, se fuga con el actor Grant Withers para casarse pero ¡Oh Dios mío! ¡No lo hacen ante un cura!! Por lo que durante todo un año, con sus días y sus noches, le niegan la comunión hasta que su matrimonio es anulado en 1931 (para el que le interese, este primer marido fue perdiendo fuelle tras el divorcio para ganar querencia etílica hasta que se suicidó).
Santa Loretta continuaba su carrera meteórica cuando en 1935 siente "La llamada de la selva" junto al pre-loquelevientosellevó Clark. El binomio Young/Gable funcionó dentro y fuera del set. Preguntado el director del asunto, Willian Wellman, dijo: "Todo lo que sé es que Loretta y Clark se hicieron muy amigos mientras rodábamos y allá, en el norte, hace un frío terrible". Las apuestas comenzaron a rular. Era sabido que Gable le ponía los cuernos a su esposa Ria y lo que se esperaba era que tras el divorcio los amantes contrajeran matrimonio. Pero todos los que apostaron algo lo perdieron.
Un buen día la Fox anuncia que retira a Miss Young durante una temporada por "problemas de salud". Después de todo un año, de nuevo con sus días y sus noches, Loretta vuelve al trabajo y en 1937 se anuncia que ha adoptado una criatura de nombre Judy que en ese momento tiene 23 meses y de la que se enamoró cuando la vio en un orfanato de San Diego decorando un árbol de navidad. (Tierno, eh? Es que Santa Loretta era muy Santa!) Sólo había un pero: ¿cómo era posible que Loretta Young hubiera adoptado a una niña cuando en el estado de California estaba prohibida la adopción para los solteros? De nuevo se le volvió a preguntar a William Wellman sobre al particular y de nuevo Wellman volvió a responder: "Una vez acabado el film ella desapareció por un tiempo y luego se presentó con una hija que tiene las orejas más grandes jamás vistas salvo en un elefante".
Y así debía tener la pequeña sus apéndices auditivos porque poco después de la "adopción" Loretta sometió a su hija a cirugía plástica para disimular el "problema".
Abro paréntesis. (Llegados a este punto, quiero hacer notar al respetable, vosotros, que el autor, yo, en ningún momento ha atribuido la paternidad de la criatura a nadie en concreto porque yo también soy un santo. Pero prosigamos que vienen curvas...Cierro paréntesis).
La vida, como siempre ha ocurrido, continuó, y en 1940 Loretta se casa con el multiusos (ejecutivo, productor, escritor) Thomas Lewis, un buen hombre que tiene a bien darle a la hija sin padre conocido un apellido y a su mujer dos vástagos más ¡Habemus prole! Si hacía unos años había sentido la llamada de la selva ahora Loretta comenzaba a sentir la llamada de Dios. El matrimonio instaló en cada una de las puertas de su inmaculada mansión una pila de agua bendita. Las malas lenguas (envidiosas) aseguraban que el ejemplar marido fotografiaba a la fiel esposa imitando a la Santísima Virgen (me imagino a la Crawford presa de los celos). La canonización de Loretta Young iba por buen camino.
El destino, siempre caprichoso, quiso que en 1950, entre tanta santidad y beatitud, la ya oscarizada Loretta coincidiera de nuevo en un rodaje con el post-loquelevientosellevó Gable, encendiéndose irremediablemente aquella tempestuosa y maligna llama que con tanta agua bendita la pobre madre coraje había tratado de apagar. Tantos debieron ser los esfuerzos para evitar sentirse pecadora que terminó en las urgencias de un hospital. Diagnóstico: aborto.
Loretta Young había llegado a un punto en el que no caminaba, levitaba. Allá por donde iba irradiaba santidad. Ya retirada del cine y volcada por completo en su exitoso show televisivo, instaló en el plató la "hucha de las blasfemias" para que todo aquel que durante los rodajes osara proferir algún improperio tuviera un lugar en el que depositar su penitencia pecuniaria y, al mismo tiempo, contribuir como buen cristiano a la obra de la "St. Anne´s Maternity Hospital de Los Ángeles para madres solteras" ¡Cuánta bondad! Y es que la penitencia era muy dura. Nombrada Presidenta de la "Asociación Cívica por una literatura decente" durante el mandato de Reagan como gobernador de California, recorrió todo el estado impartiendo desde un púlpito conferencias que condenaban la pornografía y la literatura sexualmente explícita. Incluso habían comenzado a obrarse milagros. Cuando ella estaba dando uno de sus sermones en una ciudad, se producían atentandos contra los sex-shops ¡Qué cosas! Su entrega a la sociedad era tal que en 1966 una cadena de diarios católicos comenzó a publicar una columna escrita por ella dedicada a los amantes abandonados. Algo debió aprender porque en 1969 se divorcia de su santísimo fotógrafo Lewis.
Pero ya conoceis el dicho: no escupas hacia arriba que.....Y es que en 1977 su hijo Christopher Lewis, un joven de 21 años que coqueteaba con la realización de películas, es detenido bajo acusación de "comportamiento incívico con dos niños de trece años" después de que la Brigada contra el Vicio incautara en su laboratorio lo que la policía definió como una "película porno con niños" titulada Genesi´s Children y de la que os ahorraré los detalles. Chris nunca recurrió la acusación (¿quiere esto decir que se declaraba culpable?) de la fiscalía e inexplicablamente (para la prensa) sólo fue condenado a 5 años de libertad condicional y 500$. Su Santa Madre,como no podía ser de otra forma, no se ensució la boca hablando del tema. Imagino que estaría ocupada rellenando las pilas de agua bendita de su particular portal de Belén.
Santa Loretta dedicó los últimos años de su vida a labores de caridad junto a su amiga Ángela Chaning ¡ups! queremos decir Jane Wyman. Aunque a mediados de los 70´s se anunció su regreso para dar dar vida a la primera santa norteamericana, la Madre Cabrini, bajo las órdenes de Scorsese, el proyecto nunca se llevó a cabo. Sí resulta curioso, a la par que ilustrativo, lo que Martin pensaba sobre el personaje: "una santa nada santa que había hecho la calle y se había abierto camino a codazo limpio en la sociedad".
Cinco años antes de partir hacia la eterna morada, se vuelve a casar con Jean Louis, sí, sí, el diseñador del vestuario de "Gilda", para morir en 1997 de un cáncer de ovarios.
Dios la tenga en su gloria.
Amén