30/10/11

wyler según davis


Sin William Wyler mi carrera no habría sido tan brillante. Con "Jezabel" fue cuando realmente empecé a ganar dinero. Fue un gran film gracias a su dirección. El director lo es todo. No hay duda. Yo no había hecho más de dos tomas hasta filmar "Jezabel", si decías bien tu parte estaba bien. Pero él era muy exigente. Tenía su propia manera de filmar. Decía "no me importa lo que pasa mientras filmamos esto, si nos llevamos bien o no... sólo me importa lo que vea el público". Conocía el film de principio a fin. En esos día era la manera en que un director se protegía de gente como Jack Warner que con la primera edición arruinaba todo. El Sr. Wyler nunca dejó que el Sr. Warner editara nada. Hitchcock hacía lo mismo, al igual que los grandes directores, porque los que tenían la última palabra en el montaje arruinaban todo creyendo que hacían lo correcto. Fue la primera persona que realmente me dirigió porque si el director es bueno tú eres buena. Como actriz me dio otra categoría, no hay ninguna duda.


Estoy llegando....gracias a tod@s!!

20/10/11

happy days are here again

Como no sólo hay que estar para lo malo sino también para lo bueno (parece evidente, pero no es una práctica muy usual) os informo que aquel epílogo de bonnie&clyde que más de uno interpretó como el the end de YO CONFIESO ha tenido un final (relativamente) feliz e inesperado y que una nueva etapa laboral ha comenzado el pasado lunes de forma total y absolutamente sorpresiva. Para los tiempos que corren ha sido parecido a que me tocara la lotería.

Como todos los cambios, éste también requiere tiempo, así que es probable que en los próximos días no pueda estar con vosotros el tiempo que a mí me gustaría (comentaros a todos, leeros a todos....cuidaros a todos). Sin embargo, os prometo que en unos 10 días volveré a estar al pie del cañón preparado para gritar ¡ACCIÓN!

Y como Barbra ha dado juego (jejeje!) os dejo una bonita colaboración con Judy Garland para recordarnos que, a veces, los happy days , son una cuestión de actitud y que, si no llegan, al menos nos tenemos los unos a los otros para sonreirnos y leernos y escribirnos.

Sois de lo más increíble que me ha pasado este 2011.



18/10/11

otras imágenes: otras narices


Pocos han sido capaces de hacer de sus "defectos" virtudes y entrecomillamos "defectos" porque la belleza, queridos confesos, es algo totalmente subjetivo. Lo que sí es objetivo es que la llegada al cine de Barbra Streisand se caracterizó por interpretar al patito feo que a base de tesón y esfuerzo se convierte en cisne (Funny Girl- William Wyler,1968).

A lo largo de su carrera, esa marathon caracterizada por convertir en oro todo lo que tocaba, Miss Streisand repitió clichés sintiéndose "fea" en más de una ocasión incluso cuando ella era la directora (El amor tiene dos caras, 1996). Sin duda, es un papel que le iba bien.

Su nariz es, quizás, su rasgo físico más carismático. Para interpretar casi por sistema a mujeres "poco agraciadas" fisicamente creo que hay que tener un gran sentido del humor y esta foto, del genial fotógrafo Richard Avedon, es una muestra de ello.

Pero, yo confieso, más que su nariz a mí siempre me ha llamado la atención el largo de sus uñas, siempre enormes (salvo en "Yentl", claro!) como auténticas cuchillas, y me sorprende todavía más cómo ha sido capaz de no herir a sus compañeros de reparto:una caricia de la Streisand puede ser muy peligrosa....

Claro que si un patito feo abre la boca y sale lo que sale, es fácil convertirse en cisne...

12/10/11

Lana Drama Queen Turner


Cuando Johnny Valentine, más conocido como Johnny Stompanato, llegó a Cinelandia, las diosas del celuloide afilaron desafiantes sus uñas y, mostrando sus mejores armas, pelearon como gatas en celo por ser las afortunadas compañeras de alcoba de este gangster, guardaespaldas y gigoló que muy pronto fue apodado como "Oscar" en una clara alusión a los centímetros de la estatuilla que la Academia entregaba todos los años.

Sin embargo, Oscar sólo estaba interesado en una mujer: Lana Turner. Johnny sabía que "la chica del jersey ajustado" acababa de separarse del Lex Tarzán Barker. Aunque corría la primavera de 1957, un otoño peremne se había instalado en la vida de Lana Turner. Tras ser una de las reinas indiscutibles de la MGM y la mujer o amante (o ambas cosas) de hombres como Sinatra, Hughes, Power, Artie Shaw etcétera etcétera etcétera........ su declive profesional no había hecho más que empezar y, junto a él, un preocupante estado de vulnerabilidad emocional. Así que Johnny consiguió su teléfono privado y le sugirió a la pobre Lana una cita a ciegas sin olvidarse, evidentemente, de mencionar "su oscar".

Que a Lana Turner le iba la caña era algo sabido por todas y todos en Hollywood. Lana había sido arrojada escaleras abajo por uno de sus maridos, abofeteada en público por otro y empapada en champagne por un tercero. En otra ocasión, lucía unas grandes gafas de sol modelo funeral para esconder un ojo morado. Sin embargo ella afirmaba " los hombres son terriblemente excitantes y cualquier muchacha que opine lo contrario es una solterona anémica, una prostituta o una santa". Es palabra de Lana. Amén.

Evidentemente la relación con Johnny no era un campo de rosas. A él se le adjudican lindezas tales como " Cuando yo diga arriba, tú te levantarás. Cuando yo diga salta, tú saltarás" o " Te mutilaré, te haré tanto daño que te convertirás en un ser repulsivo y tendrás que esconderte para siempre". Uno de los puntos álgidos del dominio que el amo ejercía sobre su esclava se produjo en Inglaterra cuando Lana rodaba junto a Sean Connery "Brumas de inquietud" (Lewis Allen, 1958). El Sr. Stompanato se presentó en el set de rodaje y apuntando con una pistola a Connery le advirtió que se mantuviera alejado de Lana. Este incidente terminó, gracias a la inestimable ayuda de Scotland Yard, con la deportación de Johnny.

Pero Lana Turner estaba a punto de interpretar el mejor papel de toda su carrera. El 4 de abril de 1958, viernes santo (para darle más dramatismo) Jerry Geisler, uno de los abogados más importantes de Hollywood, recibió una llamada. Al descolgar el teléfono escuchó: " Soy Lana Turner. Ha ocurrido algo terrible ¿Puedes venir inmediatamente a mi casa, por favor?" El solícito Jerry se personó en la mansión colonial de Turner y comprobó como sobre el suelo yacía el cadáver ensangrentado de Johnny Stompanato. La escena era digna del mejor de los melodramas: Lana lloraba desconsolada mientras su hija adolescente Cheryl estaba al borde del ataque de histeria.

La prensa se frotaba las manos. El público vibraba de entusiasmo. La industria se echaba las manos a la cabeza. El juicio iba a convertirse en una cuestión de estado.

El testimonio de Cheryl conmovió a la nación. En una de las muchas peleas que tenía que presenciar escuchó "voy a rajarte y después haré otro tanto con tu madre y tu hija...esto es lo que voy a hacer ahora mismo". Así que Cheryl, según su propia declaración, corrió despavorida hacia la cocina, se hizo con un cuchillo de 9 pulgadas y regresó para ayudar a su madre.

Por su parte, el testimonio de Lana fue el siguiente: " Todo sucedió tan rapidamente que ni siquiera vi que mi hija tenía un cuchillo en sus manos. Pensé que le había golpeado en el estómago con sus puños. El Sr. Stompanato se separó y cayó de espaldas. Se llevó las manos a la garganta ¡Se ahogaba! Corrí hasta él y le levanté el jersey. Vi la sangre. De la garganta escapaba un sonido terrible..." Lana comenzó a llorar y casi se desmaya. Cuando se repuso continuó: " Traté de insuflar aire entre sus labios entreabiertos, mi boca contra la suya..." El abogado la sostenía. Un alguacil le trajo un vaso de agua. "Estaba muriéndose". Y Lana volvió a llorar.

La prensa fue unánime: Lana había interpretado la escena más dramática de su vida. La víbora Hedda Hopper sentenció: "Mi corazón sangra por Cheryl". Gloria Swanson, casi encarnando a Norma Desmond, escupió: "¡Esa pobre chica! La única verdad que nos ha contado es que para dormir se pone un camisón de punto. No es ni siquiera una actriz ¡es sólo una furcia!" Y es que los colegas de Johnny habían hecho bien su trabajo. Las cartas amorosas que la pareja se había intercambiado estaban en la portada de todos los periódicos y eran estudiadas minuciosamente por público, psicoanalistas, sociólogos, clero....

El jurado sólo necesitó 20 minutos para deliberar: HOMICIDIO JUSTIFICADO.

Pero Lana Drama Queen Turner capeó el temporal y cuando reapareció en la pantalla con "Imitación a la vida" (Douglas Sirk, 1959) esa película en la que todos los personajes envejecen menos ella, en las salas podía escucharse "¡ Estamos contigo, Lana!".

¡¡Y claro que estamos!!! No nos importa que hayas sido una madre disoluta y antinatural, que buscaras relaciones sentimentales autodestructivas, que no envejezcas en "Imitación a la vida", que sufras un ataque de histeria mientras conduces un coche en "Cautivos del mal" y no te mates.... No nos importa porque Lana Turner sólo hubo una y porque las drama queens además de serlo, han de parecerlo, dentro y fuera de la pantalla.

Amén.




06/10/11

de tennessee a williams y tiro porque me toca


Hace unas semanas, la compañera Clementine hacía un detallado (como todos sus posts) repaso de las adaptaciones cinematográficas de Tennessee Williams y pude comprobar, casi asustado, yo confieso, que todavía me faltaban muchas películas por ver. Evidentemente había visto las míticas, las que todos hemos visto, pero había algún título que se me había escapado.

Manos a la obra pues (sigo en ello) me puse a buscar y buscar para ir acortando la lista de tareas pendientes. Hoy abordaré (esa es la palabra) dos de ellas: La primavera romana de la Sra. Stone (José Quintero, 1961) y Propiedad Condenada (Sydney Pollack, 1966).

La primavera romana de José Quintero es, para mi gusto, eso, una primavera romana de este director teatral que con su primera y última incursión en el cine adapta la novela de Williams contando, para ello, con Vivien Leigt. Los ingredientes parecen augurar una película interesante. Además de Vivien (de la que presuponemos una interpretación redonda) la temática se nos antoja interesante para la época. La Sra. Stone, una afamada actriz cercana a los 50 que ve como su decadencia profesional y personal están llamando a la puerta de su camerino, se queda viuda repentinamente, por lo que decide alejarse de todo y todos refugiándose en Roma. Allí, a través de la Condesa Magda ( Lotte Lenya), la cual posee una red de gigolós para las mujeres de la alta sociedad, conoce a Paolo DiLeo (Warren Beatty) un hombre mucho más joven que ella que sólo busca dinero.

Este es el planteamiento inicial pero ¡ays! no llega a calar en el espectador. Ni la historia de Williams, ni los exteriores romanos, ni el sobreactuado Beatty (aún reconociéndole el esfuerzo por imitar el acento italiano) consiguen, para mi gusto, levantar la película. Quizás por inexperiencia del director; quizás por un guión ineficaz y, en algunos momentos, carente de interés; quizás porque abunda el cartón piedra en los interiores; quizás porque la música a veces sobra; quizás porque los planos son monótonos.... No lo sé. Sólo Vivien Leight consigue salir airosa pero con reservas.

El personaje de Karen Stone es muy jugoso: una actriz madura, retirada más por miedo que por convicción, que le da una nueva oportunidad al amor con un gigoló, y que se esconde en Roma creyendo que así también se esconde de sus propias miserias. Promete pero no llega a cuajar quizás por una equivocada dirección de actores. O quizás por las circunstancias vitales de Vivien Leight, que acababa de atravesar una de sus crisis. Con todo sigue teniendo la misma presencia que años ha (ayudada por el vestuario de Balmain), y esa mirada similar a la Blanche de "Un tranvía llamado deseo" que quizás, en este personaje, no sea necesaria, pero sí le confiere ese halo de desesperación. Por otra parte, Beatty no está a la altura por mucho que despliegue todas las clases tomadas en el Actors Studio.


Propiedad Condenada, segunda película de Sydney Pollack y primera de sus muchas colaboraciones con Robert Redford, está protagonizada por Natalie Wood o, al menos, es la actriz resaltada en los títulos de crédito dejando para el casi debutante Redford el primer lugar del co-starring junto a Charles Bronson, Kate Reid y Mary Badham (sí, la niñita de "Matar a un ruiseñor" pero en versión preadolescente).

Con guión adaptado por (entre otros) Francis Ford Coppola (aquí sólo Francis Coppola) "Propiedad Condenada" es un retrato de una madre sin escrúpulos que obliga a su hija Alva Starr (Wood) a mantener buenas relaciones con hombres bien posicionados para poder mantener la pensión que aloja a los trabajadores del ferrocarril de Dodson (Mississippi). Un buen día llega al pueblo y a la pensión Owen Legate (Redford) para hacer un ajuste de plantilla y despedir a la mayoría de los trabajadores del ferrocarril. Al final, la relación entre Wood y Redford será la que termine absorviendo el protagonismo de una película bastante poliédrica en sus inicios pero irregular en su intensidad.

Para empezar, la película comienza desvelando practicamente el final. Es Mary Badham, encarnando a la hermana pequeña de Natalie Wood, la que comienza a narrar la historia de por qué esa propiedad (la pensión) está condenada y de lo que ocurrió para llegar a tal situación.

Hay química entre los protagonistas, los guapos Redfod y Wood, que quedan de maravilla en cámara y están perfectamente fotografiados (por James Wong Howe), sobre todo ella, con unos primeros planos como yo nunca he visto de Natalie Wood. Sin embargo su personaje nos recuerda en ocasiones a la Dennie Loomis de "Esplendor en la hierba" y esto, yo confieso, no es bueno. Redford está correcto, sin más, en un papel que le sienta como anillo al dedo. La joven Badham sigue siendo la misma niñita del ruiseñor pero con más años y la madre de Alva, Kate Reid, derrocha con maestría ordinariez. Charles Bronson, por su parte, sin pistolas no es nadie. Y aquí radica uno de los grandes "peros" de la película; el guión. Mal desarrollado no permite ahondar en las personalidades de los personajes, sobre todo los secundarios, por lo que a veces no entendemos muy bien qué finalidad tienen determinados diálogos. Además de el the end, torpe y precipitado, falta intensidad dramática, más si hablamos de una adaptación de Williams.

Pollack, por su parte, ofrece algún movimiento de cámara interesante en el acercamiento a los personajes pero no es, todavía, el Pollack de "Danzad, Danzad malditos" o "Memorias de África".

dimes y diretes

Durante el rodaje de "La primavera romana de la Sra. Stone" Warren Beatty mantenía una relación con Joan Collins, la cual no se perdió ni un día de rodaje, atenta, en todo momento, a los movimientos de su chico. Un día Vivien Leight se acercó a ella y le dijo:

- Querida, no debes tener celos, es totalmente imposible que tengamos algo. Yo estoy enamorada de Jack (Merivele) y él de tí. Ni siquiera me cae bien....

A lo que Joan Collins respondió:

- No tengo celos de él, tengo celos de tí. Trato de acercarme todo lo posible para aprender de tí todo lo que pueda. Eres una actriz increible.

Vivien estalló en una gran carcajada y durante todo el rodaje la relación entre ambas fue muy amistosa.

04/10/11

persona

hueles a sueño y lágrimas (...)
averiguaré qué quiero de nosotras aquí, lejos, en nuestra soledad.


p e r s o n a (Del lat. persona, máscara de actor, personaje teatral)

Alma: Es extraño. Una va por ahí haciendo las cosas casi siempre igual. Hace casi las mismas cosas de siempre. Me casaré con Karl-Henrik y tendremos unos cuantos hijos que yo criaré. Todo eso está decidido. Está dentro de mí. No hay nada que pensar. Es un enorme sentimiento de seguridad.


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Psiquiatra: ¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible de ser. No de parecer sino de ser. Consciente en cada momento. Vigilante. Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y lo que eres para tí misma, el sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira. Cada gesto una falsedad. Cada sonrisa una mueca ¿Suicidarse? ¡Oh, no, eso es horrible! Tú no harías eso. Pero puedes quedarte inmóvil y en silencio. Puedes encerrarte en tí misma. Aislarte. Así no tendrás que desempeñar roles, ni poner caras ni falsos gestos. Piensas pero ¿ves? la realidad es atravesada, tu escondite no es hermético. La vida se cuela por todas partes. Estás obligada a reaccionar. Nadie pregunta si es real o irreal, si tú eres verdadera o falsa. La pregunta sólo importa en el teatro. Y casi ni siquiera allí. Te entiendo, Elizabeth. Entiendo que estés en silencio, que estés inmóvil, que hayas situado esta falta de voluntad en un sistema fantástico. Te entiendo y te admiro. Creo que deberías mantener ese papel hasta que se agote, hasta que deje de ser interesante. Entonces podrás dejarlo, igual que, poco a poco, fuiste dejando los demás papeles.


Durante una representación de Electra (no es casual), la actriz Elizabeth Vogler (Liv Ullmann) enmudece. Descartadas causas físicas o psíquicas que hayan originado la mudez, Elizabeth decide permanecer consciente y deliberadamente en silencio y se refugia, acompañada de la enfermera Alma (Bibi Andersson), en una casa en la costa.

Obra maestra (y complejísima) de Bergman, odiada por unos, adorada por otros ( entre los que me encuentro) Persona (Del lat. persona, máscara de actor, personaje teatral) es un viaje sin retorno en busca de la verdad más oculta de sus protagonistas. Analizar minuciosamente esta película o experimento visual de Bergman es una tarea difícil y que requiere de tiempo y, sobre todo espacio, para no dejarse nada en el tintero. Así que queda abierto el debate.

Yo sólo apuntaré que Persona tiene uno de los blancos y negros más gloriosos de la historia del cine y una fotografía a cargo de Sven Nikvist simplemente perfecta. Cada plano, cada contraste de blancos y negros, cada escenario, cumplen una función más allá de la meramente narrativa, y son protagonistas de la cinta junto con Ullmann y Andersson que ofrecen un duelo interpretativo de los que crea escuela. Ullmann sin guión hablado es capaz de transmitir toda la complejidad de su personaje. Andersson, por su parte, consigue evolucionar desde su yoidad hasta la simbiosis con Elizabeth de forma creíble y magistral.

Por su parte, Bergman factura una cinta que hoy es totalmente contemporánea, por forma y por contenido, transgrediendo todas las reglas preestablecidas y adentrándose en nuevos campos narrativos a través de la utilización, en su beneficio, de los medios de comunicación existentes en la época (1966) que son conjugados para componer este experimento sublime y exquisito, no apto para todos los públicos, pero imprescindible para entender que muchas de las cosas que nos siven en bandeja hoy en día no son tan cool.


02/10/11

otras imágenes: "lo que el viento se llevó" se llevó


El viento no sólo se llevó prosperidad y paz sino también muchas (quizás demasiadas) actrices candidatas a dar vida a Escarlata O´Hara.

Joan Crawford fue una de ellas y para muestra un botón: esta fotografía, de 1938, pertenece al casting de la famosa película. Quizás en ese momento Joan no era muy consciente de que interpretando a O´Hara no podría lucir visón pero sí carácter y de eso, a Crawford, le sobraba ( y mucho).



Quiero agradecer a Sergio, de Ideario de un "Superehore" (cómo me cuesta escribirlo, casi tanto como escribir correctamente Hitchcock) el premio sunshine que me ha concedido. Sergio: yo no tengo preparado discurso ni agradecimientos ni traje para la alfombra roja, pero sí las "gafas funeral" para huir de acosadores fanáticos y una estantería para todos los premios que me han caído estas semanas (creo que ya van cuatro, ufff!). Pero mis más sinceras gracias a tí y a tod@s.

Un secreto: lo mejor de esto es que os puedo llevar a cualquier parte!! Sois como "amigos sin fronteras"!