
Antes de las 10 nominaciones, los dos oscars y el honor de convertirse en un film de referencia dentro del género, Bonnie&Clyde (Arthur Penn, 1967) atravesó numerosas vicisitudes, tanto durante su producción como durante su exhibición.
El empeño de un Warren Beatty que además de protagonista ejercía como productor de la cinta, fue, quizás, una de las bazas más importantes para que Bonnie&Clyde viera la luz. Y es que la empresa no se presentaba nada fácil.
Junto a Beatty, Faye Dunaway, Estelle Parsons (mejor oscar como actriz secundaria) Gene Hackman y Michael J. Pollard, recreando, todos ellos, la banda de intrépidos forajidos que tuvo en vilo a las autoridades de varios estados a comienzos de los años 30. Y todos ellos dirigidos por la atenta e inteligente mirada de un Arthur Penn que convertiría Bonnie&Clyde en una de las obras maestras de la década de los 60.
Pero el resultado del público no fue el esperado. La inusitada violencia (extrema, la llamaron algunos) con la que Penn y su director de fotografía, Burnett Guffey (ganador del segundo oscar de la cinta) retrataron la historia de la pareja de criminales más célebre y romántica de la historia, no gustó nada en Estados Unidos, provocando un cisma dentro de la crítica especializada. Sin embargo, en Europa Bonnie&Clyde surtió el efecto contrario. A modo de nota anecdótica, sólo en el otoño de su estreno, en el viejo continente se vendieron decenas de miles de boinas similares a la que Faye Dunaway lucía en la película. La inesperada buena acogida que el trabajo de Penn y Beatty cosechó en el viejo continente sirvió para darle una segunda oportunidad en los cines americanos. Esta vez, el éxito fue rotundo. Esta vez, Warren Beatty había cumplido uno de sus sueños.
Cuando fui yo el que decidió llevar a cabo uno de sus sueños, abrir una tienda (arriba el logo que creé para ella), tuve claro que el cine debería estar muy presente en ella. Al fin y al cabo abrir y estar en una tienda es una verdadera película: yo confieso. La historia del rodaje de Bonnie&Clyde y su posterior acogida me parecieron lo suficientemente adecuadas para crear otro Bonnie&Clyde. Además de la pared para fotografiar detenidos, que es la seña característica de este espacio desde el que escribo la mayoría de mis confesiones, los originales Bonnie&Clyde presiden la entrada al probador. Libros de cine se mezclan entra la ropa junto a horarios con toques cinéfilos, publicidad con olor a celuloide, escaparates con algún guiño.....El cine siempre ha estado presente, incluso ahora, en donde una imagen de Warren Beatty y Faye Dunaway acribillados anuncian una liquidación por cierre.
Hoy cumplo 3 años y hoy comienza el epílogo de esta aventura. En menos de un mes Bonnie Parker y Clyde Barrow serán acribillados sin piedad en un cruce de carreteras. Sin embargo yo podré decir que un día realicé uno de mis sueños.
Y una nueva película comenzará....
"Tenemos los dos una buena coartada"
Poema de Bonnie Parker







