
En 1951 se estrena "Pandora y el Holandés Errante" ( Albert Lewin) con James Manson y Ava Gardner como flamantes protagonistas. Gracias a esta película, rodada en Girona, Ava entabla una relación de 15 años con España que inaugura con un sonado romance con al actor-torero-cantante (multiusos) Mario Cabré. Como atentos testigos del idilio, los periodistas nacionales y, sobre todo, norteamericanos, que dieron buena cuenta del romance entre la actriz y el actor-torero. El resto es una historia que ya conoceis: Ava adquirió "La Bruja" en La Moraleja y pasó a formar parte del selecto club que componía la dolce vita madrileña de los años 50. Chicote, Luis Miguel Dominguín, los toros, los saraos.... Ava está en España y, por extensión, un pedazo de Hollywood.
En 1956 y 1957 se estrenan dos superproducciones rodadas en España y que ayudarán a entender la empresa de nuestro protagonista (ahora lo conoceremos, calma) y las razones por las que España se convirtió durante 6 años en una sucursal de Hollywood: "
Alejandro el Grande" (Robert Rossen) y "Orgullo y pasión" (Stanley Kramer). "Alejandro el Grande" o "Alejandro Magno" estaba protagonizada por Richard Burton y aunque consiguió rentabilizar el dinero invertido, fue un auténtico despilfarro de medios técnicos y humanos. Por su parte, Stanley Kramer, para dirigir "Orgullo y pasión", se entrevistó previamente con Franco para que le facilitara la logística adecuada al ingente número de extras que participarían en el film junto a Cary Grant, Sophia Loren o Frank Sinatra, al que, por cierto, no le gustaba demasiado España.
Aquí podeis ver a Grant "paseándose" por la Plaza del Obradoiro.
Fue precisamente el mismo año del estreno de "Orgullo y pasión" (1957) cuando Samuel Bronston aterriza en España.
Samuel Bronston (en la foto junto a Ava Gardner y Charlton Heston) , productor independiente, fue el responsable de que en España contáramos con un pseudo Hollywood tan increíble como efímero en Las Rozas (Madrid) entre los años 1958 y 1964. A él le debemos 6 películas rodadas íntegramente aquí con su personal y megalómano sello: "El Capitán Jones" (John Farrow, 1959), "Rey de Reyes" ( Nicholas Ray, 1961), "El Cid" (Anthony Mann, 1961), "55 días en Pekín" (Nicholas Ray, 1963), "La caída del Imperio Romano" (Anthony Mann, 1964) y "El fabuloso mundo del circo" (Henry Hathaway, 1964).
Pero ¿Quién era Samuel Bronston y por qué eligió España para producir sus películas?
Samuel Bronshtein nace en 1.908 en una remota aldea de Besaravia (hoy perteneciente a Moldavia) en el seno de una humilde familia judía. Cuando era adolescente, emigra a París y realiza todo tipo de trabajos para ganarse la vida. Poco después de cumplir los 20 años se casa con la hija del dueño de una sala de cine. Significaría su primer acercamiento a la industria. Sin embargo, el destino le tenía preparado un encuentro decisivo: conocer a la viuda del novelista Jack London y la posibilidad de adquirir los derechos de sus novelas. Esta adquisición supondrá su pasaporte de entrada a Hollywood ya que, una vez en EE.UU, comienza a ejercer como productor independiente de las adaptaciones cinematográficas de London para estudios como United Artist, Fox o Columbia. Así, participa en títulos como " El barco de la muerte" (Sidney Salkow, 1942) con Glenn Ford como protagonista o "Las aventuras de Jack London" ( Alfred Santell, 1943) con Susan Hayward. Con todo, los problemas con los estudios eran constantes. Trabajar de forma independiente en aquella época y tratar de imponer o, simplemente, no pasar por el aro del sistema establecido, era misión imposible. Aún así, Bronston persisitía y trató de dejar su sello en la adaptación que René Clair hizo de la novela de Aghata Christie "Diez negritos" (1945) pero la Fox, harta de lidiar con él, suprimió su nombre de los títulos de crédito.
Bronston abandona EE.UU. Primero hace escala en Filipinas, en donde lleva a cabo una peculiar versión de "El Conde de Montecristo". Posteriormente viaja al Vaticano, donde le encargan la realización de un catálogo fotográfico de los tesoros allí custodiados y una serie de documentales que le granjean la amistad de un poderoso grupo de presión católica que le ayudaría a su regreso a EE.UU en 1953 para tener dos encuentros decisivos. Por un lado, conoce al influyente héroe de la marina el Almirante Nimitz. Por otro, conoce a los directivos de la empresa química Dupont de Nemours. De ambos encuentros surge la idea de rodar en España una película sobre la vida de John Paul Jones, creador de la marina norteamericana.
Pero ¿de dónde saldría el dinero?
En los años 50 multitid de empresas extranjeras tenían inmovilizados en España sus fondos porque no estaba permitido sacar por la aduana dinero. Esta política económica, que también se daba, por ejemplo, en Italia (de ahí los rodajes de "Quo Vadis" o "Ben Hur") obligaba a estas multinacionales a invertir en otros activos que les permitiera rentabilizar las ganancias. Digamos que ne se podían sacar de España 200 millones de pesetas pero sí 6 rollos de película. Además de las razones ecómicas, concurrían motivos sociales y laborales: mano de obra barata, muchas horas de luz para poder rodar, colaboración de las autoridades gubernamentales, posibilidad de decorados naturales miméticos y, sobre todo, la inexistencia de una organización sindical, lo que aseguraba rodajes sin sorpresas.
Con una carta de recomendación del Almirante Nimitz en la manga y el respaldo económico de la Dupont, Samuel Bronston llega a España y se entrevista con el entonces Almirante Carrero Blanco, el cual pone a disposición del productor toda la logística necesaria para comenzar su primer rodaje. Nace, en ese momento, una estrecha colaboración entre el régimen y Producciones Bronston que culminaría con la concesión de la encomienda de Isabel La Católica.
Bronston construye un "mini Hollywood" en Las Rozas que pasará a la historia por las magnitudes de sus decorados. Para ello se contrataron a carpinteros, pintores, modistas, azafatas, artesanos, escayolistas... En su momento álgido, coincidiendo con el éxito en taquilla de
"El Cid", Bronston llegó a tener en nómina a más de 3.000 personas sin contar a los extras que, para esta producción, fueron 3.500 ciudadanos más 2.400 soldados del ejército de España. Además se contrató al responsable de crear la famosa carrera de cuádrigas de "Ben Hur"y a multitud de asesores (con todo, tras el estreno de la película, los historiadores pusieron el grito en cielo). De este modo, el empeño de Bronston por hacer de su productora una de las más poderosas de la industria del cine consiguió hacer sombra a las mismísimas RKO y MGM en cuanto a número de nóminas. Los decorados de
" La caida del Imperio Romano" fueron los más grandes construidos hasta el momento, entrando, incluso, el el Libro Guiness. Para la recreación de la Roma imperial 1.100 obreros estuvieron contratados durante 7 meses para terminar las obras de una producción que costaría 28 millones de dólares y por la que Sophia Loren cobraría 1 millón. La leyenda urbana cuenta que durante el rodaje de
"55 días en Pekín" los restaurantes chinos de toda España se quedaron sin personal para poder participar en la película. Para "El fabuloso mundo del circo" se recreó un circo completo y se secó el estanque de El Retiro además de hundirse un barco en el puerto de Barcelona. Para "El Capitán Jones" Bronston consiguió por primera vez en nuestra historia que se pudiera rodar en el "Salón del Trono" de el Palacio Real para que Bette Davis diera vida a la Emperatriz Catalina La Grande.
A medida que el estudio crecía, llegaban a Madrid más y más estrellas atraídas como abejas a un panal de rica miel. John Wayne, Rita Hayworth, Charlon Heston, Sophia Loren, Bette Davis ,Ava Gardner, Omar Shariff, David Niven, Alec Guiness, Mel Ferrer, James Manson... ocupaban las suites del Castellana Hilton y otros hoteles madrileños. Junto a ellos, como no podía ser de otra forma, la prensa nacional y extranjera, por lo que la colaboración Franco-Bronston funcionaba y el beneficio era bidireccional: la productora contaba con todas las facilidades para realizar sus películas y España, a cambio, proyectaba su imagen por el mundo como un maravilloso destino turístico. Además, Bronston comprometió con el régimen la realziación de varios documentales encaminados a ensalzar los valores patrios
"Producciones Bronston" traía todo su equipo técnico de Estados Unidos. No obstante, algunos técnicos y actores y actrices españoles consiguieron hacerse un hueco entre la extensa plantilla de Bronston. Por poner sólo dos ejemplos, el ganador de 2 oscars Gil Parrondo trabajó en la dirección artística de la productora. Carmen Sevilla por su parte, fue, sin duda, la actriz más beneficiada al interpretar el papel de
María Magdalena en "Rey de Reyes"
El equipo de guionistas que trabajaba a las órdenes de Bronston estaba capitaneado por Philip Yordan, autor del guión de "Johnny Guitar"(Nicholas Ray, 1954), aunque éste, más que a escribir, se dedicó a reclutar a multitud de guionistas que estaban huyendo de la caza de brujas allende los mares acusados de comulgar con el comunismo. Por ello, no sería extraño encontrar entre el equipo de guionistas nombres como los de Ben Hecht (El Capitán Jones) o Ray Bradbury aunque, eso sí, no quedarían acreditados por temor a replesalias. Con todo, la labor de los guionistas fue, en muchos casos, un auténtico infierno. Las primeras estrellas (Wayne, Heston, Loren) solían ir acompañadas de "guionistas de cámara" que se encargaban de adaptar los textos al gusto del actor.
Para las bandas sonoras Bronston mantuvo su ambición. Max Steiner o Miklós Rózsa fueron algunos de los encargados de poner música a las faraónicas producciones que se estaban haciendo en España.
Sin duda alguna, Bronston había alcanzado la cumbre con "El Cid". Pero como toda empresa efímera, el Hollywood español llegó a su fin. Tras los relativos fracasos internacionales de "55 días en Pekín" y "La caida del Imperio Romano", el batacazo absoluto de "El fabuloso mundo del circo"(1964) supuso el tiro de gracia para Producciones Bronston y el comienzo de la quiebra. La política financiera que auspiciaba la realización de producciones norteamericanas en suelo español había cambiado y las cuentas que Bronston tenía que saldar con la Dupont no salían, por lo que la guerra fue declarada. Los bancos comenzaron a perseguirlo y los juicios se sucedieron uno tras otro. Con todo, ya fuera por honradez ya fuera por inteligencia, no se encontró una sola cuenta bancaria con el nombre de Bronston. Lo que sí se encontró fue la relación exacta de todos y cada uno de los gastos realizados a lo largo de los años por la productora, desde nóminas hasta regalos, pero jamás una cuenta personal en un banco.
Aunque en 1.971 Broston trató de levantar su imperio buscando financiación para realizar "Isabel la Católica" y cumplir así la promesa que le había hecho al régimen, no lo consiguió. Regresó de nuevo a EE.UU donde falleció en 1.994. Sus cenizas descansan en el cementerio de "Las Rozas", al lado de donde levantó su particular versión de Hollywood.
Cuando le concedieron la encomienda de Isabel La Católica dijo "incluso me sentía cohibido por la atención que me prestaban".