31/05/11

science fiction/double feature


La película comienza así (títulos de crédito).

Después de una boda, una pareja pija sufre un pequeño percance con su coche en una carretera secundaria rodeada de naturaleza salvaje. La noche es desapacible y amenaza lluvia. No obstante, deciden buscar ayuda y se adentran en la espesura del bosque hasta encontrar un caserón con luz en su interior. Quizás dispongan de teléfono ¿por qué no intentarlo? En la casa parece que se celebra una fiesta, nuestros protagonistas han visto como un grupo de motoristas llegaban apresurados.

Llaman a la puerta y los recibe un extraño personaje: siniestro, ojeroso, con pelo largo y joroba, su voz en cavernosa. Oculta algo. Brad y Janet, nuestra pareja perfecta, comienza a inquietarse...

Sí, podría ser (y es) el punto de arranque de una película de terror de serie b: "The Rocky Horror Pictue Show" pero pasada por el filtro de la comedia musical.

En 1973, Richard O´Brien y Jim Sharman estrenaron en Londres el musical "The Rocky Horror Show". Tras dos años de rotundo éxito decidieron llevar su obra a la gran pantalla con el nombre de "The Rocky Horror Picture Show". Jim Sharman se encargaría de la dirección y Richard O´Brien, además de la autoría de las canciones, se reservaría el papel de Riff-Raff, el mayordomo de la mansión en donde trascurre toda la acción. No estaría sólo en el servicio doméstico. Junto a él, su hermana Magenta (Patricia Quinn) y Columbia ( Little Nell) servirán al doctor Frank-N- Furter (Tim Curry), amo y señor y líder de los transilvanos, los cuales se encuentran en la Tierra para celebrar su convención anual. Todos ellos provienen del planeta Transexual, en la galaxia Transilvana, y todos ellos esperan con ansiedad el último invento del doctor: una criatura llamada Rocky Horror (Peter Hinwood) hecha a base de los órganos de Eddie (Meat Loaf) que, a su vez, mantenía un romance con Columbia. Rocky Horror sólo ha sido creado para proporcionar sexo a su creador, pero los planes del Doctor Frank-N-Furter se verán dificultados por la inesperada presencia de Brad (Barry Bostwick) y Janet (Susan Sarandon) dos humanos de intachable moral que lucharán en vano para evitar la corrupción de su anfitrión.

"The Rocky Horror Picture Show" es consideraba por muchos una película de culto (yo confieso: soy uno de ellos) pero para otros no es más que una película con escaso presupuesto y carente de cualquier tipo de interés. Aunque es cierto que no contaron con mucho dinero para llevarla a cabo y que pasaron más de una penalidad durante el rodaje (Susan Sarandon siempre ha dicho que nunca pasó tanto frío en su vida) este hecho ayudó a enfatizar el estilo "serie b" que debía tener la película ya que, al fin y al cabo, no era más que un homenaje (muy personal, eso sí) a todas aquellas películas de la vieja RKO. Sin embargo no debemos restarle méritos pues es la única película en la historia del cine (que yo sepa) que ha sido capaz de traspasar la pantalla y llevar al patio de butacas la acción durante más de 30 años y de forma ininterrumpida.

Cuando se estrenó en EE.UU fue un auténtico fracaso. Eran mediados de los 70´s, el público esperaba algo más trabajado y aunque la revolución sexual ya estaba superada, muchos sectores se escandalizaron con toda aquella muestra de libertinaje. Así que en poco tiempo comenzaron a relegar la película a cines de segunda para proyectarla en sesiones golfas. Pero fue precisamente este trato el que la convirtió en lo que hoy es: un fenómeno. Poco a poco los cines se fueron llenando y la gente comenzó a ir disfrazada como los personajes de "The Rocky Horror Picture Show". Los espectadores volvían una y otra vez y comenzaron a saberse de memoria cada frase, cada canción, cada coreografía. Ir a ver el "Rocky Horror" se convirtió en un divertido plan para el viernes por la noche. Por si esto fuera poco aparecieron los "props". No sólo bastaba con saberse coreografías y diálogos, sino que todo ello debía aderezarse con varios objetos, un kit especial para ver la película: pistolas de aguas para simular la lluvia; arroz para celebrar la boda; periódicos para guarecerse de la "lluvia"; confetis y matasuegras para las celebraciones; guantes de goma, linternas, ramos de flores.... Lejos de huir de una mala película, este público consiguió hacerla suya y convertirla en una suerte de viaje iniciático o catártico.

Los creadores de "The Rocky Horror Pictue Show" fueros los primeros soprendidos con este fenómeno. Cuando vieron con sus propios ojos las colas que se formaban en los cines a altas horas de la madrugada para ver su película y a la gente disfrazada como sus personajes, supieron que la película ya no les pertenecía y que el público se había adueñado de ella. Habían conseguido hacer una nueva película, interactiva, en donde en cada pase ocurría algo diferente.

Lo demás es historia: después de 30 años, hoy, en cualquier ciudad del mundo, se siguen haciendo "sesiones interactivas" de "The Rocky Horror Picture Show", con actores amateurs delante de la pantalla imitando a los protagonistas, con salas totalmente en pie haciendo el "time warp" o gritándole "guarra" a Janet cuando es sorprendida engañando a Brad.

No importa que la película sea buena o mala. Que los actores estén mejor o peor. Que las canciones sean más o menos buenas. Lo importante es vivir la experiencia de asistir a una sesión de "The Rocky Horror Picture Show" bien equipado y con ganas de pasarlo bien. Yo ya lo he probado y os aseguro que ha sido una de las experiencias cinematográficas más divertidas de mi vida. Yo confieso.

Let´s do the time warp again...



27/05/11

y Huston me hizo voyeur


Queridos confesos:


Abordar "Reflejos en un ojo dorado" (John Huston, 1967) no es tarea fácil, al menos para mí, yo confieso. Quizás necesitaría marinar las sensaciones que me ha producido esta película antes de proceder a "escribirla". No lo sé. Como antecedentes de hecho de mi sentencia sólo puedo deciros que llegué a ella totalmente inocente hace unos días. Evidentemente, había oído, leído y visto algo, pero mi afán de no perturbar el factor sorpresa pudo más y el desconocimiento era, a efectos prácticos, absoluto. Por ello, voy a tratar de escribir desde esa inocencia (aunque ahora ya podría decir culpabilidad), narrando lo que vi y, sobre todo, cómo lo vi. No voy a hacer un análisis al uso lleno de nombres y fichas técnicas, sino que voy a contaros cómo sucedieron los hechos. Cómo reaccioné yo mientras veía "Reflejos en un ojo dorado".


La película comienza con una cita: " Hay en el sur un fuerte donde, hace pocos años, se cometió un asesinato". Esto no me gustó, yo confieso, porque no me gusta que me cuenten el final. Al principio ignoraba si en realidad este asesinato iba a ser el punto de inicio de la película o el final, pero pronto, demasiado quizás, las dudas se disiparon.


Sin embargo, de repente todo se volvió amarillo, ámbar, y yo quedé envuelto en esa extraña atmósfera que se respira a lo largo de toda la película. Desde el minuto dos me quedé literalmente fascinado con la fotografía, tan dorada como su título, perfecta para mi gusto. Impecable.


Y entonces, a medida que trascurrían los minutos, me convertí en voyeur o, mejor dicho, John Huston me hizo voyeur. Podría estar asistiendo perfectamente a la adaptación cinematográfica de una novela de Tennessee Williams: tan sureña, tan llena de personajes al límite, tan aparente, tan madeja.


Descubrí a un Marlon Brando oprimido, frustrado, “pecador”, oculto, al borde del colapso, desgarrador, frágil y fuerte al mismo tiempo, peleando contra sus fantasmas. BRANDO con mayúsculas. Puro método. Pura expresividad. Puro Brando.


Descubrí una Liz Taylor en estado de gracia: dominante, déspota, tiránica, sexual, sensual, adúltera, pérfida. Una Taylor madura, sólida, contundente en su interpretación y mucho más gata que años ha.


Y junto a ellos, una serie de secundarios que, como los protagonistas, tratan de huir de sus miserias, ocultar sus pecados, sobrevivir a sus remordimientos y convivir con sus miedos.


Y por último (re)descubrí a un maestro, John Huston, que dirige de forma soberbia esta pequeña colmena en lo que para mí es uno de sus mejores trabajos técnicos. La utilización de la cámara subjetiva no sólo me hizo cómplice, sino voyeur y, en consecuencia, sin legitimidad para juzgar a sus personajes. Fui juez y parte. Juzgarlos a ellos significaría juzgarme a mí. Y lo que en un principio parece un grupo de pecadores interactuando entre sí para formar un complicado puzzle, no es más que la búsqueda personal e infructuosa de redención. Laberintos sin salida aparente. Catarsis individuales y colectivas que no parecen conducir a nada.


“Reflejos en un ojo dorado” es una película valiente: interpretaciones valientes, escenas valientes, fotografía valiente, guión valiente y realización valiente. Pero sobre todo es un gran juego, porque al final, sin quererlo, me di cuenta de que el ojo dorado en el que se refleja todo es el mío.



Pd: si quereis abrimos debate sobre detalles técnicos, actores descartados, curiosidades, guión, escenas, interpretaciones, spoilers, etc…..Yo encantadísimo!!! No quise entrar en detalles para no estropearle a nadie la película y porque quería escribir más sobre sensaciones que sobre la película. Yo confieso.


24/05/11

tres zsa zsas!


Siempre he opinado que lo mejor que hizo Zsa Zsa Gabor en el cine fue ponerse ese nombre ¡No me digais! Es maravilloso: Zsa Zsa... es como la mosca tse tse hecha actriz (o tratando de serlo, para ser más ecuánimes). Desconozco si fue decisión suya o de algún publicista. Me da igual. Sea como sea, es genial, más aún cuando te llamas Sari Gabor Belge Hilton Sanders en el momento en el que estás desesperada por conseguir un papel donde sea.

Zsa Zsa! Insuperable! Simplemente, insuperable!

Hace tiempo, bastante tiempo para ser justos, escribía aquí sobre "Eva al desnudo" y hacía referencia al hilarante libro de Sam Staggs "Desnudando a Eva", y que lleva por subtítulo " todo lo que sucedió entre bastidores en la película más venenosa de todos los tiempos". Cualquier cinéfilo mataría por tener ese libro con solo leer su título y subtítulo. Yo fui uno de ellos, sin llegar al asesinato (en este caso no tengo nada que confesar). Pues bien, en este magnífico ensayo se menciona a Zsa Zsa en varias ocasiones. Primero porque era la mujer de George Sanders y segundo porque quería a toda costa conseguir un papel en "Eva al desnudo".

Zsa Zsa está mal. Desde hace un tiempo las noticias sobre su estado de salud parecen la crónica de una muerte anunciada teniendo en cuenta los años que lleva entrando y saliendo del hospital. Lo último que he sabido es que está en coma. Evidentemente no pasará a la historia por sus grandes interpretaciones pero sí permanecerá en el imaginario colectivo. Siempre he pensando que es como nuestra Marujita Díaz pero en versión Hollywood: rubia platino con "charcutería" más fina todavía y una hermanísima contra la que competir.

Me gustaría recordarla con un fragmento del libro de Sam Staggs que además de producirme muchísima gracia creo que retrata ese tipo de personalidades egocéntricas y vanidosas que lejos de producirnos rechazo nos fascinan. Staggs recrea una conversación entre el matrimonio Sanders-Gabor con respecto a la posibilidad de que Zsa Zsa tenga un papelito en "Eva al desnudo".

- ¡Soy demasiado bella para ser una Hausfrau! - exclamó la joven lanzando el guión hacia el sofá sobre un montón de cojines-. ¡Quiero volver a ser de nuevo actriz!

- Pero tú eres una espléndida ama de casa, querida, lo dijiste tú misma. Dijiste: "Cada vez que obtengo un divorcio, me hago cargo de la casa"

La réplica de su marido fue demasiado. Rompió a llorar y salió precipitadamente de la habitación, seguida por Josephine, su fiel perra bóxer, cuyos agudos ladridos lastimeros en la escalera eran un eco de los de su dueña. (...)

A última hora de aquella tarde, una vez secadas las lágrimas y arreglado el maquillaje, la señora de George Sanders volvió a la carga.

- ¿Por qué no, Georgie? - insistió con un marcado acento húngaro, alisando la solapa de su chaqueta de esmoquín-. Phoebe, la jovencita; es un papel pequeño que aparece sólo al final de la película.

- Querida, me parece que vas a quedar un pelín mayor para el papel. Mira, Phoebe debe tener unos diecisiete, y tú naciste en ...

- Lee el guión, George - imploró Zsa Zsa-. Esta chica se pone delante de tres espejos. Fíjate qué maravilla, tres Zsa Zsas.

Una ráfaga de perfume de su esposa rozó su nariz y George vaciló.

- Bueno, mira, supongo...

- Tres Zsa Zsas al final de la película-musitó ella, ladeando su exótica cabellera húngara.

Maravillosa. Yo confieso, en esta última frase, me la imagino tan perturbada como Norma Desmond, diciendo con la mirada perdida "Tres Zsa Zsas, tres Zsa Zsas, tres Zsa Zsas...."


Como sabeis Zsa Zsa no consiguió el papel pero poco después debutó en " El amor nació en París" (1952) y ese mismo año llegó al climax (y ocaso?) de su carrera con Moulin Rouge, de John Juston.

Ays, Zsa Zsa, esperamos que te recuperes y, en el peor de los casos, que la batalla sea corta y el descanso eterno. De cualquier modo, gracias por dejarnos esos momentos tan "zsa zsa".


ÚLTIMA HORA: cuando escribía esta entrada desconocía la noticia publicada hoy mismo: Zsa Zsa Gabor ha salido del coma aunque permanece ingresada en el hospital a la espera de ver cómo evoluciona.



23/05/11

Hitchcock, Novak, Truffaut y un sujetador


"El cine según Hitchcock" de F. Truffaut es un libro imprescindible ya no sólo para fans fatales de Alfred sino para todos aquellos seguidores del séptimo arte, pues a lo largo de una extensa entrevista ambos directores diseccionan como auténticos forenses la filmografía del maestro del suspense. Esta extensa entrevista que conforma el libro da para mucho o, al menos, yo confieso, a mí me da para mucho. Por todos es conocido que Hitchcock no contaba entre sus virtudes, a pesar de su educación victoriana, con la capacidad de guardar silencio sobre todo aquel/aquella que no era de su agrado, aunque es cierto que siempre empleó una fina ironía para "atacar" o hacer los reproches que consideraba oportunos.

En el capítulo dedicado a "Vértigo" (sumamente interesante por otro lado) se menciona, como no podía ser de otra forma, a Kim Novak.

Transcribo textualmente:

A.H. Ya sabe usted que concebí Vértigo para Vera Miles. Hicimos ensayos definitivos y todo el vestuario estaba hecho para ella.

F.T. ¿Fue la Paramount quien no la quiso?

A.H. La Paramount estaba de acuerdo. Lo que ocurrió fue así de sencillo: quedó embarazada, poco antes de rodar el papel que la iba a convertir en una estrella. Luego perdí el interés por ella, ya no tenía el mismo ritmo.

F.T. Sé que en muchas entrevistas se ha quejado usted de Kim Novak, pero, sin embargo, la encuentro perfecta en la película. Correspondía muy bien al papel, sobre todo a causa de su lado pasivo y bestial.

A.H. La señorita Novak llegó al estudio con la cabeza llena de ideas que, desgraciadamente, no podía compartir. Nunca me opongo a ningún actor durante el rodaje para no mezclar en ello a los eléctricos. Fui a ver a la señorita Novak a su camerino y le expliqué qué trajes y qué peinados debía llevar: los que había previsto desde hacía varios meses. Le hice comprender que la historia de nuestra película me interesaba mucho menos que el efecto final, visual, del actor en la pantalla en el film acabado.

F.T. Todos estos problemas previos le hacen ser injusto con el resultado, pues le aseguro que todo el mundo que admira Vértigo, le gusta Kim Novak en el film. No se ve todos los días una actriz americana tan carnal en una pantalla. Cuando la volvemos a encontrar en la calle, en el papel de Judy, con su cabellera rojiza, resulta muy animal debido al maquillaje y quizás también porque bajo su jersey no llevaba sujetador...

A.H. En efecto, no lo llevaba, y, además, es una cosa de la que se jacta constantemente.

20/05/11

Bola de fuego (o Blancanieves y los 8 enanitos)


Érase una vez un príncipe azul que vivía en un castillo de Nueva York junto a 7 encantadores enanitos.... Así podría comenzar el cuento pero, en este caso, es como empieza la película.

"Bola de fuego" (Howard Hawks, 1941) es una especie de revisitación a "Blancanieves y los siete enanitos" aunque aquí el príncipe está incluido en el lote y Blancanieves es un pelín traviesa. Sin embargo el mérito es de los guionistas, Billy Wilder y Charles Brackett que basándose en una historia corta del mismo Wilder y Thomas Monroe ("From A to Z") adaptan para el cine esta comedia.

"Bola de fuego" es una comedia. Hasta aquí todo bien. Normalmente se discute sobre si está a la altura de "La fiera de mi niña" o "Luna Nueva" pero creo que es un debate estéril. Cada una tiene su momento o, mejor dicho, cada uno tenemos el momento para ver una u otra. Si nos ponemos técnicos quizás no es tan redonda como las otras dos pero para mi, yo confieso, es excelente.

Para quienes no la hayan visto sólo diremos que como príncipe tenemos a un Gary Cooper en un papel poco común en su carrera. Como Blancanieves a Barbara Stanwyck en estado de gracia (como casi siempre, por otra parte) sacando toda su vis cómica. Un elenco de secundarios dignos de tener en cuenta (los "enanitos", el ama de llaves y los mafiosos) y una historia divertida: ocho eruditos en diferentes materias viven recluidos como auténticos monjes en el edificio de la fundación Totten mientras trabajan en la confección de una enciclopedia. Bertram Potts (Gary Cooper), lider del proyecto y encargado de lengua y gramática, descubre que sus conocimientos teóricos están muy alejados de la práctica, por lo que se lanza a la calle para conocer el "slang" o jerga callejera. En un club conoce a Sugarpuss O´Shea (Barbara Stanwyck) a quien le ofrece participar en un proyecto consistente en compilar toda esa nueva jerga que el profesor desconoce.

Y hasta aquí puedo leer.

La primera vez que llegué a "Bola de fuego" seguía, como muchas veces, las recomendaciones de mi costumer coordinator y llegaba a ella totalmente virgen, como me gusta llegar a cualquier película nueva para mí. Pero me ocurrió algo inesperado: una película de 110 minutos pasó a tener 200. Y es que, yo confieso, me quedé TOTALMENTE enganchado a una escena que para mí es una de las cosas más grandes de esta película y de la historia del cine. La escena en cuestión es ésta. Fijaros en en ese sútil movimiento de brazos, en ese leve pero efectivo contoneo, en esa voz, en ese vestido diseñado por nuestra amiga Edith Head....es, simplemente, maravillosa. Cuando pienso en Barbara Stanwick la pienso de esta forma, cantando el Drum Boogie. Siempre. Y si quereis llamadme mitómano. Lo asumo!!!

El guión, como no podía ser de otra forma, esta lleno de Billy Wilder por los cuatro costados y aunque si bien es cierto que en algún momento puede faltar ritmo y quizás algo más de locura, en general es una pélícula divertida, llena de momentos memorables y en el fondo y en la superficie, muy tierna.

Y fueron felices y comieron perdices....

Un yum para tod@s! (quien haya visto la peli sabrá a lo que me refiero;-)

16/05/11

The miracle worker: mucho más que una película


"En estos oscuros y silenciosos años Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito
que no conozco, pero un día lo entenderé y, entonces, estaré satisfecha"
Helen Keller





Entre 1959 y 1961 una obra de teatro conmocionaba las conciencias de los asiduos a Broadway: "The miracle worker" de William Gibson. Basada en una autobiografía que llevaba por título "La historia de mi vida" (publicada en 1902) narraba de forma brutal los acontecimientos que hicieron a sus dos protagonistas heroínas anónimas de una época y precursoras de un modelo educativo. Sobre las tablas Anne Bancroft y Patty Duke interpretaron magistralmente a aquellas dos mujeres: una profesora (Ana Sullivan) y su alumna (Hellen Keller).

Y como en tantas ocasiones, la exitosa obra teatral se hizo película.

Arthur Penn fue el encargado de llevar a la gran pantalla la historia de Ana Sullivan y Hellen Keller. El propio autor de la obra, William Gibson, se encargaría del guión. Como no podía ser de otra forma, el tandem Bancroft-Duke, que tan bien había funcionado sobre las tablas, también formaría parte del proyecto que finalmente se estrenó en 1962 con el mismo nombre que su hermana teatral ("The miracle worker").

Finales del siglo XIX. En una pequeña población de Alabama nace Helen Keller en el seno de una familia acomodada. Cuando sólo contaba con unos meses de vida sufre una serie de fiebres que aunque en un principio no parecían tener mucha importancia dejan a la niña sorda, ciega y, por extensión, muda.

Este es precisamente el arranque de la película. Arthur Penn muestra, en apenas unos minutos, como se desarrollan estos acontecimientos, como a pesar de que el doctor concluye que la niña está sana, la madre pronto percibe que no ve ni oye. Un grito desgarrador da paso a los títulos de crédito que son empleados de una forma muy inteligente para presentarnos a una Helen Keller de 10 años. Mientras conocemos al elenco artístico y técnico de la película, vemos a Hellen vagando por el campo con sus brazos extendidos y sus ojos cerrados, peleando con unas ondeantes sábanas blancas tendidas al sol como una clara metáfora de la cárcel en la que vive. También vemos su reflejo en la bola de un árbol de navidad que coge con sus manos para finalmente caer al suelo y romperse en mil pedazos. Es ella, no cabe duda.


La película comienza y pronto percibimos que Hellen Keller es una pequeña niña salvaje. Con el fin de evitar sus constantes ataques de ira por su incapacidad para comunicarse, su familia le ha consentido todo tipo de prerrogativas. Hellen tiene una muñeca pero pronto se da cuenta de que no tiene ojos. Se palpa su cara. Palpa la cara de la muñeca. Y entra en cólera ¡No quiere que su muñeca no tenga ojos! ¡Quiere que su muñeca vea!¡No quiere que su muñeca sea como ella! En un ataque de ira arranca los botones de la camisa de su tía ¡¡¡Necesita dos ojos para su muñeca!!! Arthur Penn nos deja claro desde el principio que Hellen no sufre ningún retraso, que es inteligente, y que dentro de sus grandes limitaciones es capaz de razonar y buscar soluciones, aunque éstas pasen por patalear, pegar o tirar todo lo que encuentre a su paso (incluida la cuna de su hermano).

Aquí podeis ver los primeros 10 minutos de la película.

El Capitán Keller, padre de Hellen, ya no soporta más la situación y propone ingresar a la niña en un internado para deficientes mentales. La madre, que sí ve que su hija es inteligente, consigue convencerle para que antes de tomar esa drástica decisión se pongan en contacto con el Colegio Perkins para ciegos de Boston, una prestigiosa institución que, quizás, pueda enviarles a alguien para que eduquen a Hellen. Y a quien envían es a Ana Sullivan.

(No contaré más sobre la historia para aquellos que no la hayais visto)

"El milagro de Ana Sullivan" como se conoce en España es una película dura, más aún porque se basa en hechos reales, pero lejos de caer en sentimentalismo, Arthur Penn lo destierra por completo y nos presenta la cruda realidad, sin contemplaciones. Ana Sullivan es inflexible, dura, exigente. Ella también fue ciega y su pasado una pesadilla que le persigue y atormenta, y que el director introduce, desde mi punto de vista muy bien, a base de recuerdos borrosos que se superponen con apariencia fantasmal en la pantalla. Los fantasmas del pasado que siempre vuelven.

Por otro lado "The miracle worker" es interesante por sus distintos planos narrativos, porque a veces (casi siempre) lo que se ve es más importante que lo que se escucha y no es raro obviar una conversación de fondo para fijarte solamente en lo que pasa entre Ana y Hellen. La utilización del blanco y negro en 1.962 es todo un acierto porque potencia la sencillez en decorados y vestuario para enfatizar la relación entre maestra y pupila y la fotografía hace que la película parezca mucho más antigua de lo que realmente es.

Pero el verdadero mérito de "El milagro de Ana Sullivan" recae sobre los hombros de sus dos protagonistas, soberbias en sus interpretaciones, totalmente creibles, sobre todo Patty Duke, quien con tan sólo 15 años hace que dudes si en realidad es ciega. Ambas ganaron un oscar por sus interpretaciones, Bancroft como mejor actriz protagonista y Duke como mejor secundaria, convirtiéndose en la actriz más joven en recibir un oscar hasta ese momento. Abro paréntesis ( Adoro a Anne Bancroft y casi nunca la incluimos en las listas de las grandes. Aunque todos la conoceremos por ser la Señora Robinson de "El graduado" me parecen muy interesantes alguna de sus interpretaciones en películas de los 80 y 90 como "Agnes de Dios" "Trilogía de Nueva York" o "A casa por vacaciones". Cierro paréntesis).

En resumidas cuentas, "El milagro de Ana Sullivan" es una película sobre la superación, la redención, el tesón, la esperanza y la fe, replleta de bellísimas metáforas. Pero sobre todo, una buena forma de conocer la verdadera historia de dos personas que cambiaron un poco la historia: Hellen Keller y Ana Sullivan (os animo a indagar en la vida de estas dos mujeres).








14/05/11

Otras imágenes: Audrey Hepburn


No sé si existe alguna foto de Audrey Hepburn en la que esté mal. Supongo que sí. Yo la desconozco, pero aquí mi objetividad brilla por su ausencia.

Aquí veo a una Audrey pequeña, traviesa, pilla, como deseando salir de la piscina para tomarse un gran helado de fresa. Es ella, de eso no cabe duda, pero sin tanta sofisticación, ni glamour, ni focos. Aun con la lengua de fuera es magnífica!

13/05/11

¿¿??

No sé si a vosotros os ha pasado pero han desaparecido entradas, comentarios, etc....?


12/05/11

Miles Aldrigde

Hola a todos!!!

Me gustaría compartir una cosa con todos vosotros que espero os guste tanto como a mi. Yo llegué a ella gracias a mi Costumer Coordinator, Jack Lemon, y ambos nos quedamos fascinados.

Se trata de un reportaje de moda para la Vogue italiana hecho por Miles Aldrigde un fotógrafo que si no conoceis deberiaís hacerlo. Lo sorprendente - si Miles puede sorprender más - es la adaptación que hace de un clásico conocido por todos nosotros. Con absoluta maestría convierte un clásico en actual y reinterpreta los papeles de dos grandes actrices para ponerlos al servicio de VOGUE.

No os digo la peli, pero la adivinareis!! jejeje!

Espero que os guste!

http://fashiongonerogue.com/elisa-sednaoui-miles-aldridge-vogue-italia-september-2010/

11/05/11

El hombre que vino a cenar


Anoche vi, mejor dicho, volví a ver "El hombre que vino a cenar" (1942) de William Keighley, director un poco olvidado pero que tiene en su haber, entre otras, "Contra el imperio del crimen" (1935) con James Cagney como protagonista.

"El hombre que vino a cenar" es una vertiginosa comedia de situación basada en la obra homónima de George S. Kaufman y Moss Hart y adaptada para el cine por los hermanos Epstein y narra, ni más ni menos, que un despropósito. Yo confieso: la primera vez que vi esta historia me quedé boquiabierto. Primero porque lamenté no haber visto esta película mucho antes. Segundo porque Bette Davis aparece en una comedia. Tercero porque el ritmo es tan endiablado que casi no tienes tiempo para reaccionar. Y cuarto ¿cómo es posible proferir tantos insultos y no resultar grosero?

Y os preguntareis ¿Quién es el hombre que vino a cenar?

El afamado dramaturgo y celebérrimo locutor de radio Sheridan Whiteside (Monty Woolley) es invitado por un club de pequeños burgueses de la localidad de Mesalia (Ohio) para impartir una conferencia semanas antes de la navidad. Cuando está entrando en casa de sus anfitriones, los Stanley, sufre una aparatosa caida que le ocasiona una supuesta rotura de pierna-cadera, por lo que debe permanecer alojado junto a su secretaria Maggie (Bette Davis) en casa de los Stanley durante el tiempo que dura su convalecencia.

Aunque en principio la Señora Stanley está encantada con la idea de tener alojado a tan ilustre personaje en su casa, muy pronto todo comenzará a convertirse en un auténtico berenjenal. Sheridan convierte la casa ajena en su centro de operaciones y amenaza al Sr. Stanley, que observa anonadado como el déspota escritor le usurpa su puesto de jefe de familia, con demandarlo por los daños y perjuicios ocasionados por la caida. Sólo Maggie, la fiel secretaria, parece inmune a los improperios y desmanes de Sheridan.

La noticia del accidente sufrido por el afamado crítico pronto recorre el país entero y la casa se convierte en un auténtico manicomio. Asiáticos, asesinos en serie, pingüinos, un pulpo, un médico de familia con aspiraciones de escritor, un joven periodista que se enamora de la secretaria, una enfermera al borde de un ataque de nervios, una mujer atrapada por el síndrome de Peter Pan que camina dando saltitos, una aspirante a actriz (Ann Sheridan) que aparece metida en un sarcófago... La retahíla de escenas que se viven en la casa rozan el surrealismo. Sólo el Sr. Stanley parece ajeno a tamaña locura.

No contaré más para que aquellos que no la hayan visto puedan disfrutarla vírgenes. Sólo diré que "El hombre que vino a cenar" aunque no es muy conocida, podría estar a la altura de "Arsénico por compasión" por citar otra historia surrealista. Los diálogos, agudos y punzantes como el filo de una navaja, son su mejor baza, sucediéndose a un ritmo endiablado y bromeando, incluso, con personalidades de la época. Monty Woolley se come la película. Bette Davis a su lado es una mera secundaria interpretando un papel agradable, muy alejado de sus típicos personajes pérfidos. La crítica dijo al respecto: " Probablemente habría que conceder a Bette Davis un premio por haber interpretado un papel secundario y ejecutarlo con tanta moderación y tan bien".

En el fondo, "El hombre que vino a cenar" es una sátira sobre las celebridades, sobre el clasismo y las miradas por encima del hombre pero, sobre todo, como las apariencias siempre engañan y las circunstancias pueden mutar una personalidad insufrible en, al menos, tratable.


08/05/11

Edith Head: la reina entre bambalinas


Tener un curriculum con más de 400 películas a tus espaldas es un mérito que no muchos poseen. Si a ello le sumamos 8 oscars, más de una veintena de nominaciones, casi 60 años de carrera y un trabajo intachable, parece que hablamos de un imposible. Pero no. Esta persona, sin duda alguna superdotada, existió, y se llamó Edith Head.

Muchas veces, los que humildemente disfrutamos escribiendo nuestras "crónicas" sobre cine, nos olvidamos de todos aquellos profesionales que hicieron posible una película y que con sus pequeños o grandes granos de arena ayudaron a convertir una obra en maestra. Pues bien, hoy quiero entonar el mea culpa y hacerles mi pequeño homenaje personificándolos a todos ellos en Edith Head.

Edith Head aterrizó en la Paramount en 1923 cuando Howard Greer, por aquel entonces encargado del departamento de diseño, la contrató para encargarse del vestuario de los personajes secundarios de las películas que le asignaba el estudio. Aunque Edith Head apenas sabía dibujar, poco a poco, con la ayuda de Greer, aprendió a realizar los bocetos que posteriormente se convertirían en vestuario. En 1925, Travis Benton, otro de los grandes diseñadores de la época, llegó de Nueva York para incorporarse al departamento de diseño de la Paramount. Rapidamente, Benton consiguió granjearse el aprecio de las actrices de la época, las cuales preferían trabajar con él antes que con Greer. Ante este panorama, Howard Greer decidió hacer mutis por el foro y desaparecer.

Año 1926. La gran oportunidad para Edith Head estaba a punto de llegar. Comienza la preproducción de "Alas" de William A. Wellman con Clara Bow como protagonista. Benton y Bow no se llevaban especialmente bien por lo que delegó en Edith Head el diseño de vestuario. Head ideó una suerte de uniformes para la protagonista, con una marcada inspiración militar y una estética masculina muy alejada de lo que el público esperaba ver en Clara Bow. Su trabajó dio resultado. A mediados de los años 30 Edith Head ya se ocupaba del vestuario de las grandes estrellas de la Paramount. Pero ¿cómo lo consiguió?.

A Edith Head comenzaron a asignarle el vestuario de las actrices que iban surgiendo para, casi siempre, papeles secundarios. Aunque le remarcaron que estas actrices no tenían ni voz ni voto sobre lo que tenían que lucir en una escena, Head conseguía hablar con ellas para consensuar lo que mejor les podía sentar. De esta forma, Edith diseñaba un vestuario siguiendo los criterios del director pero, al mismo tiempo, complaciendo a las actrices. Y es precisamente aquí en donde radica el éxito que Edith Head alcanzó. Además de ser una gran diseñadora era una muy hábil relaciones públicas y aunque tenía claro que el vestuario debía ayudar, por encima de todo, a historia y personajes, fue capaz de contentar a directores, productores y actores. Trabajaba siempre sobre seguro, sin arriesgar, para contentar al director. Se ceñía al presupuesto que le marcaba el productor. Y, por último, complacía a actores y actrices diseñando lo que mejor les sentaba.

Todas aquellas actrices que un día habían sido secundarias comenzaron a ser protagonistas y, cómo no, quisieron trabajar con Edith Head. A mediados de los años 30, Head era la encargada del vestuario de las grandes estrellas de la Paramount. En 1936 ya era la jefa del departamento del estudio.

Y el resto ya es historia.

Se encargó de la llegada de Audrey Hepburn a Hollywood con el vestuario de "Vacaciones en Roma" tratando de esconder - cuando era posible - sus huesudas clavículas (lo mismo haría en "Sabrina" y "Una cara con Ángel"). Potenció la cintura y el busto de Liz Taylor en películas como "Un lugar en el sol" o "La senda de los elefantes". Transformó a la misteriosa Marlene Dietrich en más misteriosa, si cabe, diseñándole el vestuario de "Testigo de cargo". Por un error, convirtió el traje de coctel de Bette Davis en "Eva al desnudo" en todo un clásico (el traje le quedó pequeño por lo que los hombros de Margo Chaning quedaron al descubierto y para suavizar el efecto añadió el broche que lleva en un lateral). Adaptó o, mejor dicho, reinterpretó el "new look" de Dior en la confección del vestuario de Norma Desmond. Dotó al traje chaqueta que Kim Novak luce en "Vértigo" de personalidad propia, haciéndolo co-protagonista de la película. Ayudó a que Grace Kelly representara el ideal de glamour y sofisticación, sobre todo con "Atrapa a un ladrón"(la evolución de los colores a medida que avance la película y vamos conociendo al personaje es sencillamente perfecta) y un largo largo etcétera.

Pero no sólo eso. Gracias a ella y un grupo de colegas la Academia reconoció su labor y se instauraron los oscars a mejor vestuario en blanco y negro y en color. Con su segunda nominación, por "La heredera" consiguió el primero de sus 8 oscars.

Edith Head era muy estricta y exigente con su trabajo. Casi siempre se escondía tras unas gafas de sol para evitar que nadie supiera lo que estaba pensando o lo que opinaba sobre éste o aquel proyecto. Su aspecto estaba alejado de toda sofisticación o glamour. Parecía infranqueable aunque en las distancias cortas era afable. Pero quizás, todo este "vestuario", nunca mejor dicho, que creó para ella misma y a su medida, era necesario para logar la perfección en su trabajo, era necesario para ser la reina entre bambalinas.

Y así fue.


06/05/11

otras imágenes: la que fue Greta Garbo


No hay muchas imágenes de la Greta Garbo retirada, madura, alejada de todo foco.

En esta fotografía podemos adivinar en sus ojos parte de lo que fue pero también cierta incomodidad, incluso resignación, por sentirse observada.

Grande Greta

03/05/11

asesinato en el orient express


" El mejor reparto de personajes sospechosos que hayan sido involucrados en un asesinato"
Con este slogan se presentó al mundo "Asesinato en el Orient Express" (1974) del recientemente fallecido Sidney Lumet.

Más allá de la fidelidad hacia el texto de Agatha Christie, "Asesinato en el Orient Express" es una gran alfombra roja llena de viejas estrellas del Hollywood dorado y también es una película que engloba otras películas. Al más puro estilo de las producciones catastrofistas de los años 70 ( El Coloso en llamas, La aventura del Poseidón...) Lumet parece querer reirse de todas ellas, y de todos nosotros, al presentarlos en una película totalmente coral y con un sólo protagonista destacado. Impensable en los 40 o en los 50 para muchas de esas estrellas.

La primera película comienza con un corto pero útil prólogo a modo de titulares de prensa que le será de gran utilidad al espectador para comprender el móvil del crimen. En este caso es el secuestro y posterior asesinato de una niña en 1930. Hay quien sostiene que Agatha Christie se inspiró en un hecho real: el secuestro y posterior asesinato del hijo de Charles Augustus Lindbergh, primer piloto en cruzar en solitario y sin escalas el océano Atlántico.

Tras ese útil prólogo, comienza la segunda película. Sidney Lumet nos presenta "5 years later" a Hercules Poirot, el afamado detective belga (no francés) esperando la salida del ferry que lo ha de llevar a Estambul donde su amigo Bianchi (Martin Balsam) le conseguirá una plaza en el Orient Express. Mientras espera incómodo y malhumorado por culpa de un inoportuno acompañante que trata de caer simpático, ve llegar a Vanessa Redgrave, que al poco tiempo se reúne con Sean Connery. Ambos se funden en un abrazo y comienzan a besarse hasta que Vanessa dice " ahora no, esperemos a que todo acabe" ¡¡¡¡Esperemos a que todo acabe???? Ya tenemos dos sospechosos. No sabemos de qué, pero son sospechosos. Aquí radica la grandeza de las películas (libros) de Agatha Christie: sabemos que algo va a ocurrir y no queremos perder detalle de ninguna frase, de ningún gesto, porque queremos descubir nosotros mismos al culpable.

Hercules Poirot es interpretado, en esta ocasión, por Albert Finney. De todos los actores que han dado vida a Poirot yo me debato entre Finney y Peter Ustinov (Muerte bajo el sol, Guy Hamilton, 1982), pero quizás, si me apuntarais con una pistola, me decantaría, yo confieso, por Finney. Aunque la interpretación de Ustinov es magistral, quizás lo encuentro un pelín sobreactuado. Albert Finney, por el contrario, realiza una interpretación más creible aun cuando sabemos que tiene que dotar a su personaje de todo ese catálogo de peculiaridades que lo hacen único. Hercules Poirot es presumido hasta la enfermedad, metódico, clasista, con claros indicios de padecer un trastorno obsesivo compulsivo, malhumorado hasta la comicidad, borde. Pero a pesar de ello, Finney consigue que nos agrade, que empaticemos con él, que su presencia no nos chirríe y, lo más importante, que le ayudemos a resolver el crimen.

Comienza la tercera película. Vemos una caótica estación. Cientos de vendedores ambulantes gritan ofreciendo toda suerte de souvenires. Porteadores de maletas que vienen y van. Cocineros que entran la comida al tren. Revisores que esperan a los pasajeros. Y al fondo, de entre la multitud, comienzan a aparecer las grandes estrellas de Hollywood, como si pasearan por una alfombra roja, abriéndose paso y rechanzado a los vendedores ambulantes como quien rechaza a un fan en busca de un autógrafo. Llega Norman Bates, perdón, Antony Perkins, nervioso y tímido. Richard Widmarck aparece con cara de pocos amigos acompañado de su ayudante de cámara. Con paso firme aparece, como de la nada, una deslumbrante Lauren Bacall. Le siguen la pareja formada por Michael York y Jacqueline Bisset. Una tímida Ingrid Bergman se abre paso sorteando el acoso de los fans, perdón, de los vendedores ambulantes, gracias a su medalla de San Cristobal. Wendy Hiller, disfrazada de la condesa Natalya Dragomyroff y acompañada de su doncella, inunda la pantalla...

Todas las estrellas ya están acomodadas. A ninguna parece gustarle la presencia de Hercules Poirot en el tren, sobre todo a Antony Perkins, que en un principio tendrá que compartir coche cama con él. (Si yo fuera Poirot preferiría dormir en el pasillo antes que compartir habitación con Norman Perkins)

Y de pronto se hace el silencio. La abarrotada estación es ahora un lugar fantasmal. El tren se prepara para salir. El vapor de las máquinas lo llena todo de misterio. Un travelling recorre todos los vagones hasta llegar a un primer plano de la locomotota. Acción! Las luces, como potentes focos, se encienden y comienzan los acordes de la música compuesta por Richard Rodney Bennet mientras el tren comienza su viaje. Nada puede pasar con esa música de fondo. Es la música para una reunión entre viejos amigos.

Y entonces, comienza la verdadera película.

Del argumento de la película, sólo diré, por razones obvias, que una de las rutilantes estrellas aparece muerta con 12 puñaladas y que el móvil del crimen hay que buscarlo en los acontecimientos de ocurrieron 5 años antes y que componen el prólogo de la cinta. Pero sí me gustaría señalar el gustazo que supone ver a tanta estrella junta en una película tan coral.

Ingrid Bergman, que da vida a la misionera Greta Olhssom, hace un papel maravilloso que, salvando las distancias, podría recordanos al que hizo en "Luz que agoniza" (George Cukor,1944). Aquí vemos a una Ingrid aparentemente débil, dubitativa, tímida, beata, tremendamente frágil, con un punto de desequilibrio...En un principio le ofrecieron el papel de la Condesa Natalya Dragomyroff, un personaje mucho más rotundo, pero por expreso deseo de Bergman prefirió interpretar "algo diferente". No se equivocó, su trabajo le valdría un oscar, el único de las 6 nominaciones que consigió la cinta.

La Condesa Natalya Dragomyroff fue interpretada magistralmente por Wendy Hiller. Su gesto, sin necesidad de abrir la boca, sobrecoge. A muchos, el nombre de Wendy Hiller no le dirá nada, pero si recordamos "Mesas separadas" (Delbert Mann, 1958) y, más concretamente, a la encargada de aquella pequeña pensión cerca del mar con "mesas separadas" para sus huéspedes y locamente enamorada de Burt Lancaster quizás empiecen a recordar (por este papel recibió un oscar a la mejor actriz de reparto). Wendy Hiller era una actriz clásica, forjada sobre las siempre exigentes tablas británicas y su trabajo es definido por la mayoría de la crítica como impecable.

Destacables también las interpretaciones de Bacall, encarnando la pesada y cotorra Harriet Belinda Arden Hubbard (todas sus frases comienzan con "como decía mi segundo marido...") y de uno de los eternos secundarios, Martin Balsam, recordado por películas como "Desayuno con diamantes", "Psicosis" o "12 hombres sin piedad" y que aquí da vida al fiel amigo de Poirot. Antony Perkins, por el contrario, peca de todos esos tics y tartamudeos que lo caracterizan.

Resumiendo: una película muy entretenida, entrañable por la talla de sus actores y muy bien dirigida por el maestro Lumet.