
31/05/11
science fiction/double feature

27/05/11
y Huston me hizo voyeur

Queridos confesos:
Abordar "Reflejos en un ojo dorado" (John Huston, 1967) no es tarea fácil, al menos para mí, yo confieso. Quizás necesitaría marinar las sensaciones que me ha producido esta película antes de proceder a "escribirla". No lo sé. Como antecedentes de hecho de mi sentencia sólo puedo deciros que llegué a ella totalmente inocente hace unos días. Evidentemente, había oído, leído y visto algo, pero mi afán de no perturbar el factor sorpresa pudo más y el desconocimiento era, a efectos prácticos, absoluto. Por ello, voy a tratar de escribir desde esa inocencia (aunque ahora ya podría decir culpabilidad), narrando lo que vi y, sobre todo, cómo lo vi. No voy a hacer un análisis al uso lleno de nombres y fichas técnicas, sino que voy a contaros cómo sucedieron los hechos. Cómo reaccioné yo mientras veía "Reflejos en un ojo dorado".
La película comienza con una cita: " Hay en el sur un fuerte donde, hace pocos años, se cometió un asesinato". Esto no me gustó, yo confieso, porque no me gusta que me cuenten el final. Al principio ignoraba si en realidad este asesinato iba a ser el punto de inicio de la película o el final, pero pronto, demasiado quizás, las dudas se disiparon.
Sin embargo, de repente todo se volvió amarillo, ámbar, y yo quedé envuelto en esa extraña atmósfera que se respira a lo largo de toda la película. Desde el minuto dos me quedé literalmente fascinado con la fotografía, tan dorada como su título, perfecta para mi gusto. Impecable.
Y entonces, a medida que trascurrían los minutos, me convertí en voyeur o, mejor dicho, John Huston me hizo voyeur. Podría estar asistiendo perfectamente a la adaptación cinematográfica de una novela de Tennessee Williams: tan sureña, tan llena de personajes al límite, tan aparente, tan madeja.
Descubrí a un Marlon Brando oprimido, frustrado, “pecador”, oculto, al borde del colapso, desgarrador, frágil y fuerte al mismo tiempo, peleando contra sus fantasmas. BRANDO con mayúsculas. Puro método. Pura expresividad. Puro Brando.
Descubrí una Liz Taylor en estado de gracia: dominante, déspota, tiránica, sexual, sensual, adúltera, pérfida. Una Taylor madura, sólida, contundente en su interpretación y mucho más gata que años ha.
Y junto a ellos, una serie de secundarios que, como los protagonistas, tratan de huir de sus miserias, ocultar sus pecados, sobrevivir a sus remordimientos y convivir con sus miedos.
Y por último (re)descubrí a un maestro, John Huston, que dirige de forma soberbia esta pequeña colmena en lo que para mí es uno de sus mejores trabajos técnicos. La utilización de la cámara subjetiva no sólo me hizo cómplice, sino voyeur y, en consecuencia, sin legitimidad para juzgar a sus personajes. Fui juez y parte. Juzgarlos a ellos significaría juzgarme a mí. Y lo que en un principio parece un grupo de pecadores interactuando entre sí para formar un complicado puzzle, no es más que la búsqueda personal e infructuosa de redención. Laberintos sin salida aparente. Catarsis individuales y colectivas que no parecen conducir a nada.
“Reflejos en un ojo dorado” es una película valiente: interpretaciones valientes, escenas valientes, fotografía valiente, guión valiente y realización valiente. Pero sobre todo es un gran juego, porque al final, sin quererlo, me di cuenta de que el ojo dorado en el que se refleja todo es el mío.
Pd: si quereis abrimos debate sobre detalles técnicos, actores descartados, curiosidades, guión, escenas, interpretaciones, spoilers, etc…..Yo encantadísimo!!! No quise entrar en detalles para no estropearle a nadie la película y porque quería escribir más sobre sensaciones que sobre la película. Yo confieso.
24/05/11
tres zsa zsas!

23/05/11
Hitchcock, Novak, Truffaut y un sujetador

"El cine según Hitchcock" de F. Truffaut es un libro imprescindible ya no sólo para fans fatales de Alfred sino para todos aquellos seguidores del séptimo arte, pues a lo largo de una extensa entrevista ambos directores diseccionan como auténticos forenses la filmografía del maestro del suspense. Esta extensa entrevista que conforma el libro da para mucho o, al menos, yo confieso, a mí me da para mucho. Por todos es conocido que Hitchcock no contaba entre sus virtudes, a pesar de su educación victoriana, con la capacidad de guardar silencio sobre todo aquel/aquella que no era de su agrado, aunque es cierto que siempre empleó una fina ironía para "atacar" o hacer los reproches que consideraba oportunos.
20/05/11
Bola de fuego (o Blancanieves y los 8 enanitos)

Érase una vez un príncipe azul que vivía en un castillo de Nueva York junto a 7 encantadores enanitos.... Así podría comenzar el cuento pero, en este caso, es como empieza la película.
16/05/11
The miracle worker: mucho más que una película

14/05/11
Otras imágenes: Audrey Hepburn

No sé si existe alguna foto de Audrey Hepburn en la que esté mal. Supongo que sí. Yo la desconozco, pero aquí mi objetividad brilla por su ausencia.
13/05/11
12/05/11
Miles Aldrigde
11/05/11
El hombre que vino a cenar

08/05/11
Edith Head: la reina entre bambalinas

06/05/11
otras imágenes: la que fue Greta Garbo
03/05/11
asesinato en el orient express



