30/04/11

otras imágenes: norma jeane baker


No. No es Marilyn Monroe. Es Norma Jeane Baker captada por el objetivo de Richard Avedon en 1958. Me gusta especialmente esta foto precisamente por eso, porque en ella hay muy poco de Marilyn y mucho de Norma Jeane. Muy poco de la actriz y mucho de la persona. Tras esos ojos, tras esa mirada, había mucho más que una película...

26/04/11

two for the road: realidad o ficción?


Tras el estreno de "Desayuno con diamantes" (Blake Edwards, 1961) Audrey Hepburn se convirtió en un icono global. El cuidadoso trabajo de los directivos de Hollywood a la hora de estirar y mantener el encanto de aquella niña de "Vacaciones en Roma" (William Wyler, 1953) había dado sus frutos, incluso, cuando Audrey interpretaba a una prostituta neoyorkina. Sus compañeros protagonistas (todos ellos, por lo general, mayores que ella), el manido papel de encantadora joven rendida ante los encantos de intachables y apuestos hombres y las películas edulcoradas de los años 50, habían convertido a Hepburn en una actriz experta en interpretar mujeres asexuales, carentes de picardía, dulces... y perfectas para el gran público. Incluso Holly Golightly parece una virginal e inocente joven áun siendo una prostituta interesada a la que sólo mueve el dinero!!

Para mi, yo confieso, "Desayuno con diamantes" marca un antes y un después en la carrera de Hepburn.

Casi al mismo tiempo que "Desayuno con diamantes" se estrenaba "La Calumnia" (William Wyler, 1961) película comprometida y que, inexplicablemente, en muchas ocasiones pasa desapercibida en la filmografía de Hepburn y, por qué no decirlo, de Wyler.

Justo después, comenzaría el periplo europeo de Audrey. En un intento por alejarse lo menos posible de su hijo Sean (recordemos que el matrimonio Hepburn-Ferrer tenía su residencia en Suiza), Hepburn comenzó a rodar la mayoría de sus película en Europa, con la única excepción de "My Fair Lady" (George Cukor, 1964). Primero llegó "Charada" (Stanley Donen, 1963) con un reticente Cary Grant como compañero de Audrey por temor a parecer su padre. Le siguió "Encuentro en París" (Richard Quine, 1964) con William Holden como partenaire, "Cómo robar un millón" (William Wyler, 1966) con un casi debutante Peter O´Toole y, por último, la que para mí es, yo confieso, la mejor interpretación de Audrey Hepburn: "Dos en la carretera" (Stanley Donen, 1967).

Abro un paréntesis.

(Todas estas películas junto con "Desayuno con diamantes" y excepto "Dos en la carretera", tuvieron un denominador común que aunque parezca frívolo resulta bastante importante a la hora de entender a Audrey como icono de moda: Hubert de Givenchy. Audrey era conocedora de que su estilo marcaba tendencia y controlaba al milímetro la imagen que quería proyectar con sus películas: analizaba minuciosamente todos los detalles de una producción y tenía libertad para, entre otras cosas, trabajar con su propio equipo de estilistas y fotógrafos. Entre ellos, como director de una gran orquesta, estaba Givenchy que junto a Hepburn creó un tandem artístico que resultó muy beneficioso para ambos y cuya influencia estilística perduda a día de hoy. A Givenchy le debemos el famoso vestido negro con el que Holly desayuna ante el escaparate de Tiffany´s o el fantástico vestuario de"Cómo robar un millón". Cierro paréntesis)

Pero volvamos a "Two for the road".

El distanciamiento de Hollywood y el paso de los años tuvieron sus consecuencias: Audrey ya no interesaba en EE.UU. El estilo que la había caracterizado, su aspecto y la percepción que el público tenía de ella se estaban apagando. Estamos en 1966 y, en ese momento, películas como ¿Quién teme a Virgia Wolf?, con una felina Liz Taylor como protagonista, eran las imperantes. Además, Audrey tenía 37 años y los gustos del público se decantaban hacia actrices más jóvenes. Sin ir más lejos, cuando Stanley Donen presentó el proyecto de "Dos en la carretera" a la Universal, sus ejecutivos se mostraron dispuestos a financiar y distribuir la película desde el primer momento, hasta que salió a relucir el nombre de Audrey Hepburn y se olvidaron por completo de la idea. Afortunadamente, la 20th Century Fox no pensó lo mismo.

Audrey tampoco lo tenía muy claro: el guión de Frederick Raphael no tenía nada que ver con los papeles que había interpretado hasta la fecha, sin embargo, y paradojicamente, Joanna, la protagonista, sí tenía mucho que ver con la Audrey Hepburn de esa época. La unión Ferrer/Hepburn era, por aquel entonces, de todo menos idílica. Arrastraban desde hacía años un matrimonio estéril en donde Mel hacía practicamente de agente-asesor-parásito. Además, Audrey tenía bastantes reservas a la hora de aceptar un papel que podía ayudar a hundir todavía más su imagen en Estados Unidos. Mel fue el encargado de darle el empujón final: "Normalmente es Audrey quien decide lo que va a hacer, pero cuando leí el guión de "Dos en la carretera" le dije que lo aceptara sin dudarlo". Pero como apunta Donald Spoto, es probable que Mel quisiera comprobar si el nuevo público aceptaba a la "nueva" Audrey antes de producir su siguiente película "Sola en la oscuridad".

Finalmente, Audrey Hepburn aceptó el papel. Como protagonista masculino Hepburn no quería a alguien parecido a Holden, Grant, Bogart o Cooper. Prefería a un actor del momento, joven, actual, como Peter O´Toole, por ejemplo, con el que se había llevado muy bien durante el rodaje de "Cómo robar un millón". Como posible candidaro, se barajó a Paul Newman, que rechazó el papel. Hasta que alguien propuso a un joven actor con una sólida formación en teatro clásico y que triunfara con " Tom Jones" (Tony Richardson, 1963): Albert Finney.

Un importante motivo de discusión entre Audrey y Donen fue la participación de Givenchy en el equipo creativo. Donen no lo quería pues pretendía que Joanna fuera una mujer actual, de su tiempo (en las partes en las que la película transcurre en el presente) y no una pseudo-modelo maravillosa. Aunque Audrey protestó, Givenchy finalmente no participó en la cinta. Paco Rabanne y Mary Quant, dos de los mejores diseñadores del momento, fueron los elegidos para formar parte del equipo creativo. Si en una película el estilismo es importante en "Dos en la carretera" el trabajo de peluquería, maquillaje y vestuario era fundamental.

"Dos en la carretera" nos adentra en la vida de una pareja a lo largo de 12 años, desde que se conocen hasta que se convierten en un matrimonio repleto de ambigüedades. La carretera actúa como un tercer indiscutible protagonista, con sus curvas y giros inesperados, como en cualquier relación, y sirve como nexo de unión para una cronología no estricta, en donde los monólogos internos y los saltos temporales son fundamentales a la hora de condensar más de una década de relación. Los estilismos, los coches y las carreteras son los encargados de evitar que el espectador se pierda entre las vivencias de la pareja.

El trabajo de Hepburn, pero también de Finney, fue inmejorable. La dificultad radicaba en hacer creible una mujer que a lo largo de 12 años va adaptándose a las circunstancias de una relación. De joven pizpireta pasaba a joven reflexiva. De joven reflexiva a compañera perfecta. De compañera perfecta a feliz esposa. Y de feliz esposa a madre/esposa capaz de asumir las debilidades de su matrimonio e, incluso, el adulterio. Para dar credibilidad a su personaje, Audrey iba modulando su voz en función de la época en la que transcurría la historia. Toda esta transformación se ve acrecentada gracias al equipo de estilistas, maquilladores, peluqueros y fotógrafos, que lograron hacer más creible, si cabe, su interpretación y, por qué no decirlo, terminar de consagrar a Hepburn como icono. Los estilismos que Joanna luce en el presente son, sencillamente, geniales.

Y todo ello aderezado con la música de Mancini.

No podemos restarle importancia al complejo y perfecto montaje de la película ni, por supuesto, al guión de Raphael, salpicado de sarcasmo y realidad viscerales, pero sobre todo, retrato agridulce de una relación.

Pero mientras se rodaba "Dos en la carretera" ¿Qué ocurría en la vida real? Hepburn y Finney se enamoraban. Pese al distanciamiento inicial hacia el resto del equipo que mostró Audrey Hepburn (probablemente para ocultar la relación) el rodaje terminaba con una Hepburn repleta de energía, cercana, accesible. Feliz. Todo parecía ser fácil. Finney estaba divorciado y ella, sencillamente, estaba evadiéndose de la cruda realidad de su matrimonio. La noticia saltó a la prensa lo que provocó que Mel Ferrer la amenazara con presentar una demanda de divorcio si no terminaba con aquella relación. Hubiera sido una oportunidad de oro para Hepburn pero temía que en el juicio fuera declarada madre no apta y perdiera su papel más importante: el de madre. Aunque Mel no había sido un santo durante el matrimonio, que la infidelidad fuera pública era algo por lo que no estaba dispuesto a pasar. El matrimonio continuó con un nuevo parche hasta que años después terminó definitivamente.

Por su parte Albert Finney ha demostrado hasta el día de hoy ser todo un caballero y antes y después fue todo discreción. En una ocasión sólo dijo que su relación con Audrey había sido "una de las más íntimas".

Realidad o ficción? Quizás el paralelismo entre película y vida real ayudó a Audrey a hacer una interpretación magistral. Nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que estamos ante uno de los mejores trabajos de Audrey Hepburn y que en EE.UU no gustó nadita. Lamentablemente los resultados en taquilla no fueron los esperados quizás porque para el público norteamericano la película fue considerada como experimental por su estructura no lineal o demasiado europea. A saber! Sólo consiguió una nominación a mejor guión original. Aquí, por el contrario, fuimos lo suficientemente inteligentes para concederle la Concha de Oro en el Festival de San Sebastian de 1967.




25/04/11

otras imágenes: eau de yul



Ahora que parece que hemos superado toda la retahíla de pelis biblícas a las que nos han sometido todas las cadenas (unas más que otras) recupero esta foto de Yul que podría ser, perfectamente, la imagen de un nuevo perfume pour homme de Gaultier.

Eau de Yul by Gaultier?

21/04/11

Hedy fue la marr


Ayer casi entro en shock como si fuera el mismísimo Jesucristo pensando "la que se me avecina". Analizaba con un amigo esas grandes películas de Semana Santa y con las que probablemente nos flagelen a lo largo de estos días en todos los canales patrios. A saber: Espartaco, El Rey Pescador, Los 10 mandamientos, Ben Hur, La vida de Brian.... hasta que llegamos a Sansón y Dalila del siempre "minimalista" Cecil. B. DeMille y, con ella, a Hedy Lamarr.

¿Qué hizo Hedy Lamarr además de Sansón y Dalila? Está bien, lo acepto, fue la primera actriz en aparecer completamente desnuda en una película comercial (Éxtasis) allá por los 30, corriendo alegremente por una campiña checa, pero además de esta proeza ¿qué?

Para mi, yo confieso, lo más interesante de Hedy Lamarr fue lo que no hizo en el cine y todo lo que hizo fuera de él. Toda una sorpresa para mi, yo confieso.

Lo que no hizo el el cine fue, por ejemplo, los papeles protagonistas de Casablanca y Luz de gas. Ahí es nada. Tampoco consiguió el papel de Escarlata a pesar de manifestar en más de una ocasión que la escritora de la novela le había confesado que ese personaje estaba escrito para ella. Tampoco consiguió hacer una película - más allá de Sansón y Dalila y, si se quiere, de Éxtasis - que haya permanecido en el imaginario colectivo. Es algo así como "conozco a Hedy Lamarr pero ¿qué ha hecho esta chica?". Sin embargo no podemos restarle méritos a la hora de posar para las fotos publicitarias de la época en donde estaba casi siempre impresionante (no restemos méritos a fotógrafos, estilistas y demás equipo artístico, por favor) ni tampoco a la hora de sentenciar alguna ingeniosa frase que, sin llegar a la gracia de Mae West, quedaron para la posteridad, como por ejemplo, "cualquier chica puede ser glamurosa, sólo tiene que quedarse quieta y parecer estúpida", "pensé que estaría memorable haciendo el papel de ninfómana".

Pero ¿qué hizo Lamarr fuera del cine?

Pues todo!! Al parecer, Hedy era superdotada, ninfómana, mala madre, espía, ingeniera de telecomunicaciones, mujer de, viuda de, amante de. Sí, estaba sembrada la chica. Lo más relevante y si se me permite, kafkiano, es que inventó junto a su amigo George Antheil un sistema para dirigir misiles a través de radio y en 1942 le fue otorgada la patente para su "sistema de comunicaciones secretas". Abro paréntesis ( el tal George era un amigo y vecino suyo que además de músico era endocrinólogo. Se dice que el interés que Hedy tenía por él no era otro que conseguir agrandar sus senos a través de un novedoso procedimiento que nunca llegó a cuajar. Cierro paréntesis) Pero en el cine no conseguía despegar o dirigir su carrera tan bien como sus misiles, por lo que suplió su ausencia en las pantallas con su presencia en los tabloides gracias a innumerables escándalos. Su vida fue su mejor guión. A pesar de todo ello unos pequeños incidentes lograron retirarla, poco a poco, de la vida pública: Hedy fue sorprendida en numerosas ocasiones hurtando en tiendas. Además de superdotada, ninfómana, espía, ingeniera, mujer de, viuda de y amante de, Hedy era cleptómana.

Sí, Hedy fue Lamarr, la marr de inteligente, la marr de ninfómana, la marr de guapa, la marr de todo... Cuando falleció mientras dormía el 19 de enero de 2000 dejó en la tierra 3 millones de dólares que se repartieron entre sus dos hijos menores, su secretaria personal, un amigo íntimo que siempre la acompañó y ¡oh, sorpresa! un policía local, posiblemente su último amante. Hasta su último aliento, Hady fue la marr de "peligrosa".

Hedy I love you.


18/04/11

otras imágenes: bette davis


Acostumbrados al esplendor de las fotos publicitarias de las grandes estrellas del Hollywood clásico, muchas veces se nos escapan joyitas dignas de ser admiradas (incluso enmarcadas) y fijadas en nuestras retinas, bien por retratar a una persona ( y no a un actor/actriz), bien por mostrarnos la trastienda del negocio, bien por ser curiosas....

Inauguramos hoy sección y comenzamos con una de las más grandes: Bette Davis. Me encanta esta foto!!!! Es como si Margo Chaning se estuviera comiendo a Eva Harrington.

15/04/11

alma en suplicio


A pesar de estar sobre los escenarios desde los 5 años, no sabía quén era Ann Blyth, yo confieso, hasta que tuve el extraño placer de conocerla en “Mildred Pierce”, o lo que es lo mismo, en “Alma en suplicio”(Michael Curtiz, 1945), papel que le valió su primera (y única) nominación a un oscar por interpretar a Veda, la orgullosa, insufrible y víbora hija de Joan Crawford (ella sí consiguió el oscar por esta película) y que ya tuvimos el valor de presentar aquí como una de las odiosas niñas que con crueldad, pero mucho acierto, retrató el Hollywood dorado.

Antes de seguir he de confesarme: Michael Curtiz, director de esta película, es también, como sabéis, el director de Casablanca. Yo prefiero, sin lugar a ninguna duda, Alma en suplicio. Confesión hecha.

Explicar en pocas palabras el argumento de Mildred Pierce, basada en la novela homónima de James M. Caine (El cartero siempre llama dos veces) se me antoja harto difícil sin caer en el culebrón porque, a fin de cuentas, queridos pecadores, Mildred Pierce no es más que eso, un culebrón, pero exquisito, eso sí. No me gusta mucho destripar las películas así que sólo os diré que Alma en suplicio puede verse a través de dos prismas diferentes: el de la madre abnegada, capaz de hacer lo que sea para que su querida hija disfrute de una posición social acomodada durante la gran depresión o el de la consentida hija, carente de escrúpulos y capaz de cualquier cosa con tal de ser “alguien” en la siempre atractiva alta sociedad.· En definitiva: Alma en suplicio es una película en la que el fin siempre justifica los medios a pesar de sus consecuencias.

Pero ¿por qué hablamos hoy de Alma en suplicio? Como sabéis, últimamente el mejor cine norteamericano puede verse en televisión a través de exquisitas series que son infinitamente más interesantes que muchas de las películas que semana tras semana cruzan el charco hacia Europa.

Pues la HBO, sin escatimar medios, está a puntito de estrenar el remake de Alma en suplicio a través de una minisere, dirigida, ni más ni menos, que por Todd Haynes (Lejos del cielo) y protagonizada por Kate Winslet.

Aquí os dejo el trailer de lo que promete ser uno de los grandes estrenos de la temporada… y ya sabéis, a sufrir!

09/04/11

Nido de víboras


"He vuelto, si es que alguna vez me fui"


NIDO DE VÍBORAS


En ocasiones, una película carece de un total y absoluto interés en cuanto a su trama. Por manida, por aburrida, por previsible…pueden ser infinitas las causas que hacen que una trama nos resulte indiferente. Sin embargo, el elenco de actores, la música, la fotografía, incluso el vestuario, pueden levantar una película hasta la altura de “muy recomendable” aún cuando no vayamos a recordar unos diálogos excelentes o una historia digna de ser comentada a la mañana siguiente con los colegas mientras tomas el aperitivo.

“Nido de víboras” de Anatole Litvack (1948) es, para mí, yo confieso, un claro ejemplo de este tipo de películas. Por algo será que Anatole ha pasado a la historia para muchos – si pasó – por ser el director de la “Anastasia” de Ingrid Bergman y Yul Brinner.

En 1948, año de estreno de la película, contar como actriz protagonista con Olivia de Havilland era un seguro para una gran taquilla. Olivia ya había hecho de Melania en “Lo que el viento se llevó”(Victor Fleming, 1939) por no hablar de toda la retahíla de pelis pret-a-porter interpretadas junto a Errol Flynn. Pero sobre todo De Havilland ya había recibido su primer oscar sólo dos años antes con “Vida íntima de Julia Norris” (Mitchell Leisen, 1946). Por su interpretación en “Nido de víboras” volvería a ser nominada, pero no sería hasta el año siguiente, en su magistral interpretación en “La Heredera” de William Wyler , cuando ganaría el segundo.

Lo más interesante de “Nido de víboras” no es, quizás, su trama, basada en una novela autobiográfica, lo más interesante es el lugar en el que se desarrolla, un psiquiátrico para mujeres y, evidentemente, la interpretación de su protagonista Olivia de Havilland. Aunque en algunos momentos su mirada pueda recordamos los momentos más febriles de Melania, Olivia está convincente en el papel de mujer amnésica., desequilibrada y angustiada. El empleo de monólogos internos refuerza, si cabe, esta interpretación, apoyada por la cruda pero eficaz recreación de una institución mental de la época . La importancia que el director otorga, por un lado, a las escenas de salas abarrotadas de pacientes y, por otro, a la interacción de la protagonista con otras mujeres dementes, ayuda a crear la sensación de claustrofóbico hormiguero.

Hay que destacar el gran elenco de secundarias interpretando todo tipo de demencias y que otorgan al drama la nota tragicómica de la película (incluido un pequeño papel de Celeste Holm), la música de Alfred Newman que de una forma muy inteligente modula los diferentes estados de ánimo de la protagonista (y del espectador) y el guiño final a la “Sinfonía del nuevo mundo” de Dvorak, como una suerte de catarsis colectiva a través de la cual un gran coro compuesto de pacientes sueña con otra vida mejor.

Y es que “Nido de víboras” más allá de tratarse de un drama psiquiátrico, quiso denunciar la terrible situación de los sanatorios mentales de la época, abordando un tema novedoso para le época y que no sería recurrente hasta la siguiente década.

Pd: harto de leer estos días que con Liz Taylor ha muerto la última leyenda vida de Hollywood, precisamente en “Nido de víboras” tenemos a 2 actrices que todavía viven y colean: Olivia de Havilland y Celeste Holm..