
Año 1949. Billy Wilder va a comenzar el rodaje de “El crepúsculo de los dioses”. Aunque para muchos “Sunset Boulevard” es una película sobre una loca actriz del cine mudo entrada en años e incapaz de asumir que ya no es nadie, en el fondo (y en la superficie) se trata de una sátira descarnada e implacable sobre la trastienda de Hollywood. Yo en realidad opino que Billy Wilder, con esta película, quiso gastar una gran broma a la industria cinematográfica.
La elección de Gloria Swanson para interpretar el papel de Norma Desmond es la primera de las bromas (¿pesadas?) de Wilder. En realidad, el director tenía en mente a Mae West, pero como siempre, Mae quería reescribir el guión y si había algo intocable para Wilder eso eran sus guiones. Descartadas la exuberante Mae West, la polaca Pola Negri y la novia de América Mary Pickford, George Cukor le sugirió a Billy Wilder el nombre de una vieja diva que había reinado con luz propia durante los felices veinte y que después de un retiro de casi 20 años ya nadie recordaba: Gloria Swanson. Pensándolo bien ¿qué mejor que una actriz olvidada del cine mudo para interpretar a una actriz olvidada del cine mudo?
Gloria hizo una interpretación sublime de Norma Desmond. Como vieja estrella del cine mudo, en la ficción y en la realidad, imprimió a su personaje una estudiada sobreactuación en donde los movimientos de sus manos y, sobre todo, sus ojos, fueron los grandes protagonistas.
Cuando el guionista Joe Gillis (William Holden) reconoce a la olvidada estrella del cine mudo, le dice “usted era grande” a lo que Norma Desmond responde “Soy grande! Es el cine el que se ha hecho pequeño” y a continuación diserta sobre la llegada del cine sonoro a las pantallas en uno de los monólogos más conmovedores de la historia del cine, haciéndonos dudar sobre si quien habla es Norma Desmond o Gloria Swanson.
Para dar vida al mayordomo de la actriz se eligió nada más y nada menos que a Erich Von Stroheim (segunda broma), otra de las víctimas del cine sonoro y en cierta medida responsable del declive profesional de Gloria Swanson (con todo, los rencores se habían olvidado y no hubo ningún problema entre ellos durante el rodaje). Stroheim interpreta un papel amargo y triste: Max von Mayerling, fiel criado de Norma Desmond y que en realidad es su ex-marido y descubridor, ya que Max, en los tiempos dorados, era director de cine (¿os suena?). Sin duda, Gloria Swanson y Erich Von Stroheim demostraron tener un gran sentido del humor riéndose de ellos mismos. Incluso, y por una sugerencia de Stroheim, cuando Norma Desmond le muestra a su guionista/amante una de sus películas, esta no es otra que “La Reina Kelly" (“Líbrame de este sueño cruel que ha apresado mi corazón”)
Norma Desmond planea regresar a las pantallas con una adaptación supervisada por ella misma de “Salomé” y quiere que sea Cecil B. DeMille (responsable del éxito de Gloria Swanson) quien la dirija. DeMille sale haciendo de él mismo en “El crepúsculo de los dioses” (a pesar de su manifiesta antipatía hacia Billy Wilder colaboró con esta gran broma) y se dirige a Norma Desmond con un cariñoso “mi pequeña” que era como, en realidad, se refería a Gloria Swanson en los años 20.
Pero además, en el reparto de “El crepúsculo de los dioses” hay una retahíla de caras conocidas que se interpretan a sí mismos: las figuras de cera (como las denomina Joe Gillis) y que no son más que otros tres fantasmas del cine mudo: Buster Keaton, H.B. Warner y Anna Q. Nilsson.
Hedda Hopper, la otra María Patiño de la época junto a nuestra amiga Lolly Parsons, se encarga de dar la pincelada amarillista narrando los acontecimientos que están ocurriendo en la mansión de Sunset Boulevard.
En definitiva una gran broma que sólo Billy Wilder podía llevar a cabo y que no sentó muy bien en Hollywood. Tras su estreno, Louis B. Mayer se abalanzó contra él llamándole “cabrón” y para muchos más que una sátira, “Sunset Boulevard” fue una descarada tomadura de pelo. El malestar en la meca del cine se trasladó a los oscars, donde “El crepúsculo de los dioses”, que partía con 11 nominaciones y una fuerte competidora, “Eva a al desnudo”, sólo consiguió tres estatuillas (música, dirección artística en blanco y negro y guión original).
Gloria Swanson no recibió el oscar. Bette Davis, tampoco (¿cómo elegir?). Pero Billy Wilder consiguió mostrarnos el crepúsculo de Hollywood.
pd.: La escena final de "El crepúsculo de los dioses",terrorífica por real y macabra


